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Para el sector empresarial e industrial del país, el habitual incremento salarial que se otorga a los trabajadores cada 1 de mayo no tiene razón de ser, ya que el valor de los ingresos se mantiene debido al bajo porcentaje de la inflación que en 2020 fue de un 0,67%.

Ibo Blazicevic, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), hizo notar que el concepto de los incrementos salariales busca la reposición de la pérdida de valor de los mismos, pero resaltó que la inflación el año pasado fue de menos del uno por ciento, por lo que no hubo una pérdida del valor de los ingresos y no corresponde un aumento en los sueldos.

“Peor aun cuando la economía cayó a un -10 por ciento del Producto Interno Bruto y eso hace que más bien nuestra economía se haya achicado, con lo cual considero que el pedido de la Central Obrera Boliviana (COB) está en contra ruta con la economía del país”, precisó Blazicevic.

Similar criterio tuvo Rolando Kempff, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), que subrayó que para la base del incremento salarial se toma en cuenta el índice inflacionario, que el año pasado no llegó al uno por ciento. Además, remarcó que debido a la crisis sanitaria en 2020 el país dejó de generar $us 4.200 millones en bienes y servicios, por lo que considera que el sector privado no está en condiciones de absorber un alza salarial.

Cabe recordar que Luis Fernando Barbery, presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), al conocer que la COB alista el pliego petitorio de un incremento salarial para esta gestión, indicó que primero hay que pensar en recuperar el empleo y las empresas y no seguir con estas exigencias en el sector laboral y que los trabajadores deben hacer uso de su creatividad e inteligencia para encontrar salidas y soluciones a la crisis generada por el Covid-19.

Se encarece la canasta básica

Sósimo Paniagua, secretario ejecutivo de la Central Obrera Departamental (COD) de Santa Cruz, precisó que el último incremento salarial fue en 2019 y que desde entonces el precio de los alimentos de la canasta básica han subido, disminuyendo la capacidad de compra de los trabajadores, por lo que considera una mentira que el sueldo de los asalariados siga manteniendo su valor adquisitivo.

“No vamos a seguir subvencionando a los empresarios congelando nuestros salarios. Es un derecho y lo haremos respetar”, subrayó Paniagua.

Al respecto, Germán Molina, analista económico, sostuvo que, si bien el pedido de la COB es socialmente válido, debido a la actual situación económica, tanto el Estado como los empresarios no pueden hacer frente a una mejora salarial sin poner en riesgo los actuales puestos de trabajo.

Molina indicó que lo más sensato es buscar la manera de evitar más despidos, de alentar las inversiones y la lenta reactivación que hay en el país.

Para Jhony Mercado, expresidente del Colegio de Economistas de Bolivia, la COB como brazo social del Gobierno puede lograr alguna mejora salarial, lo que presionaría más a las firmas privadas generando inestabilidad laboral, un aspecto negativo para Bolivia.

El economista, Jaime Dunn, resumió que el Gobierno realiza la mejora salarial por encima de la inflación y son los trabajadores con menor calificación los que reciben un mayor porcentaje del incremento salarial que a corto plazo puede resultar beneficioso, pero que a la larga afecta la calidad laboral nacional.

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