La inflación a doce meses en Bolivia se situó en 9,23% al cierre de junio de 2026, reflejando que, pese a la desaceleración respecto a los máximos registrados el año pasado, el incremento del costo de vida continúa ejerciendo presión sobre los hogares, particularmente a través del encarecimiento de los alimentos y de los servicios de alimentación, según datos difundidos este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en junio una variación mensual positiva de 2,15%, ligeramente superior al 2,13% observado en mayo, mientras que la inflación acumulada a doce meses mostró una marcada desaceleración frente al 23,96% registrado en junio de 2025, uno de los niveles más elevados observados en los últimos años.
El comportamiento de los precios durante junio estuvo impulsado principalmente por el aumento en el costo de los alimentos y de las comidas consumidas fuera del hogar. La división de alimentos y bebidas no alcohólicas registró una variación de 5,03%, aportando 1,60 puntos porcentuales al índice general, mientras que los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar aumentaron 3,47%, contribuyendo con otros 0,50 puntos porcentuales.
Entre los productos que más incidieron en el incremento del costo de vida destacan el plátano o banano, cuyo precio aumentó 38,84%; el almuerzo, con un alza de 3,28%; la carne de res sin hueso, que subió 3,08%; la carne de pollo, con un incremento de 5,66%; el tomate, que se encareció 20,05%; y los platos especiales consumidos fuera del hogar, con un aumento de 4,24%.
Las variaciones regionales reflejan, además, importantes diferencias en la evolución de los precios. Oruro registró la mayor inflación mensual del país, con 3,86%, seguida por la Región Metropolitana Kanata, en Cochabamba, con 3,65%, y la conurbación de La Paz, con 3,40%. En estas regiones, el aumento de los precios estuvo concentrado principalmente en productos agroalimentarios, carnes y servicios de alimentación.
En Cochabamba, el precio del plátano llegó a dispararse un 120,75%, mientras que la carne de pollo aumentó 17,48% y el tomate 59,61%. En la conurbación de La Paz, el incremento estuvo impulsado por el alza del precio del almuerzo, que subió 7,35%, y de la carne de res sin hueso, que aumentó 5,71%.
La excepción fue la conurbación de Santa Cruz, que registró una leve deflación mensual de 0,02%, debido principalmente a la caída en los precios de la carne de pollo (-15,12%), los quesos (-8,43%), la mandarina (-21,92%) y el tomate (-4,77%).
El comportamiento de los precios durante junio también refleja las distorsiones generadas por los 53 días de bloqueos registrados en el país durante el primer semestre, que afectaron el transporte de mercancías, incrementaron los costos logísticos y provocaron dificultades de abastecimiento, especialmente en productos perecederos y alimentos preparados.
Aunque la inflación anual muestra una moderación respecto a los niveles extraordinariamente altos observados en 2025, los datos evidencian que las presiones sobre el costo de vida persisten y continúan concentradas en los alimentos, uno de los componentes de mayor peso en el gasto de las familias bolivianas. La evolución de estos precios durante el segundo semestre será determinante para evaluar la estabilidad económica y el poder adquisitivo de los hogares.