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El principal riesgo es que la inflación siga sorprendiendo al alza, lo que obligará a los principales bancos centrales a endurecer la política monetaria antes y en mayor medida de lo proyectado", dijo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su último informe de Perspectivas Económicas.   

Siempre que ese riesgo no se materialice, la inflación en el conjunto de la OCDE estará probablemente cerca de alcanzar un máximo de casi el 5% y retrocederá gradualmente a cerca del 3% para 2023, señala la organización. 

La fuerte recuperación de la actividad observada a principios de año está perdiendo fuelle en muchas economías avanzadas. Un acusado aumento de la demanda de bienes desde la reapertura de las economías, y la incapacidad de la oferta para seguir el ritmo, han provocado puntos de estrangulamiento en las cadenas de producción. Escasez de mano de obra, cierres relacionados con la pandemia, un aumento de los precios de la energía y de las materias primas, y la insuficiencia de algunos materiales esenciales están frenando el crecimiento y agravando las presiones de los costes. La inflación ha aumentado considerablemente en algunas regiones ya desde el principio de esta fase de recuperación. Así lo señaló la OCDE.

Junto a las presiones de costes derivadas de la escasez de suministros en la industria y al aumento de los precios de los alimentos, los desequilibrios del mercado energético están jugando un papel clave en el aumento de la inflación en todas las economías. Los precios del gas han experimentado subidas bruscas, sobre todo en Europa, y los riesgos son elevados, ya que los niveles de almacenamiento están un 28% por debajo de lo habitual en esta época del año. El incremento de los costes de la energía y los alimentos está afectando inexorablemente con mayor intensidad a los hogares con bajos ingresos. 

Las presiones inflacionistas están siendo más fuertes y persistentes de lo que se había vaticinado hace unos meses. Ahora se prevé que la inflación de los precios al consumo en la OCDE comience a suavizarse en 2022, para después moderarse conforme se resuelvan los principales cuellos de botella, se amplíe la capacidad, más gente se reincorpore a la población activa y la demanda se estabilice.

La OCDE prevé que el crecimiento mundial alcance el 5,6% este año antes de moderarse al 4,5% en 2022 y al 3,2% en 2023. Las cifras cambian poco con respecto a un pronóstico anterior del 5,7% para 2021, mientras que el de 2022 se mantuvo sin cambios.

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