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Por Wálter Vásquez

El gasto corriente sigue campeando en la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y sus empresas. Este año, el 88% del presupuesto de la corporación estatal está destinado al pago de sueldos y otras prestaciones sociales, deudas y compra de bienes y servicios, y apenas el 12%va a proyectos de inversión destinados a la generación de excedentes y a la ampliación de la frontera minera.

Un informe de la Comibol da cuenta que esta gestión Casa Matriz y sus ocho empresas tienen para su funcionamiento un monto de $us 380,3 millones, de los que 334,5 millones (88%) están asignados a gasto corriente y 45,7 millones a inversión.

El 52% del gasto corriente es responsabilidad de Huanuni, el 16% de Colquiri, el 15% de Casa Matriz, el 5% de CoroCoro y el 3% de Karachipampa.

Los proyectos de inversión, por su lado, estarán cargo de Colquiri (78%), Huanuni (12%) y Casa Matriz (10%). Parte de estos recursos se destinarán a cinco proyectos de exploración.

Comibol prevé también que cinco de sus ocho empresas generarán utilidades este año: Huanuni, Colquiri, Corocoro y las unidades productivas de Capuratas y de Machacamarca. Karachipampa, la Planta de Concentración de Caracoles, y la unidad  productiva de Caolín no tendrán utilidades. En conjunto, los ingresos netos de estas empresas sumarán $us 32,48 millones.

Este medio solicitó detalles sobre la composición de este presupuesto, pero desde la corporación informaron que las autoridades se pronunciarán la próxima semana.

Comibol tiene como misión desarrollar la cadena productiva de la minería estatal, logrando niveles superiores de producción, potenciando y promoviendo la diversificación de actividades minero mertalúrgicas, “para contribuir a la generación de excedentes económicos aportando al desarrollo del país, con responsabilidad social y medioambiental”.

El hecho de que se destine un porcentaje mínimo a las inversiones permite señalar que esas empresas no estarían cumpliendo su rol”, afirmó el analista minero Ramiro Paredes.

Debido a la composición de este presupuesto “no tenemos mayores volúmenes de producción y exportación de los diferentes minerales”, aseveró.

Alfredo Zaconeta, investigador del Centro para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), hizo notar que la lógica de presupuestos inclinados al gasto corriente también se repite en 2021, año en el que el 87% de los recursos de Comibol estaban destinados al pago de salarios y otros.

Sin embargo, “su inoperancia administrativa tuvo como resultado apenas una ejecución del 45%” de esos recursos en las estatales mineras, lo que repercutió en que Huanuni, Colquiri, Corocoro y Karachipampa “no cumplan con los volúmenes de programados y apenas logren cumplir con el 60% de sus proyecciones”, detalló el investigador, quien prevé resultados similares en esta gestión.

Paredes subrayó que en todo proyecto y actividad minera las inversiones deben tener una mayor participación que el gasto corriente, debido a que el sector requiere de labores constantes en exploración y desarrollo, además de la adquisición de bienes de capital para mejorar el rendimiento de los trabajadores.

“Incluso el subsector cooperativo trata de canalizar más recursos a la inversión que al gasto corriente. Esto es lógico en todas las empresas, no solamente en las mineras. En toda actividad, económica el gasto corriente no debería superar el 40 o 50% del presupuesto”, sostuvo.

Ante esta situación, lo que se requiere es una reingeniería financiera y operativa al interior de las empresas estatales, agregó Paredes.

Sin embargo, el Gobierno ha venido  anunciando una reingeniería o reestructuración de la corporación minera desde al menos 2013 y ese objetivo ha sido presentado por diferentes autoridades del sector en 2016, 2017 y 2021.

El 6 de abril de la pasada gestión, por ejemplo, el ministro de Minería y Metalurgia, Ramiro Villavicencio, sostuvo en la Rendición Pública de Cuentas Inicial 2021 que la reingeniería de Comibol es un desafío del Gobierno, el cual busca reorganizar y consolidar a la empresa estatal como una minera metalúrgica “competitiva y altamente eficiente, para que llegue a ser una empresa estratégica del Estado”.

El Gobierno apuesta por una minería estatal fortalecida. Sin embargo, en 15 años no ha encontrado el mecanismo para poder lograrlo, resultado de la falta de planificación estratégica de acuerdo al contexto minero, de la falta de políticas mineras que acompañen a los proyectos, de la falta de talento humano calificado y de la politización de las normativas legales”, indicó Zaconeta, quien detalló que el 90,7% del presupuesto 2022 del sector minero sale del tesoro General de la Nación.

“Esta actitud continúa condenando a nuestra minería a la dependencia de los precios del mercado internacional, que hoy registran un momento expectable que ayuda a la minería estatal a esconder sus deficiencias administrativas y técnicas”, concluyó.

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