Un buque con 50 millones de litros de diésel que llegará este viernes y otros 15 millones de combustible que están en Arica constituyen los 65 millones de litros de carburantes que dice tener YPFB para ser distribuidos en el país y que están trabajando en la fluidez de la distribución. Es una nueva respuesta que ensayan las autoridades para paliar el reclamo ciudadano sobre la crisis de combustible.
“La gasolina tiene un abastecimiento relativamente normal, el diésel es el que está trayendo un poco de problemas, este viernes estamos recibiendo un buque con 50 millones de litros, adicionales a los 16 millones que ya tenemos en Arica, por lo tanto, solamente es ajustar la logística para que todo esto llegue rápidamente a Bolivia”, informó el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca.
Desde principios de mes, nuevamente las autoridades del sector ensayaron distintas versiones sobre la carencia de combustibles. El 2 de julio, el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, perdió los estribos y dijo que no tenía una “bola” para saber cuándo acabarán las filas en los surtidores. El 4 de julio, el presidente de YPFB dijo que el informe sobre reservas del país es preocupante.
El martes 7 de julio, YPFB atribuyó la escasez de gas licuado a la ‘demanda estacional’ en alusión al frío invernal; mientras que el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, dijo que ‘mafias’ controlaban el comercio de combustible y eso provocaba el desabastecimiento.
El miércoles 8 de julio, el presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Castro, proclamó oficialmente que Bolivia está en una crisis energética y el vicepresidente de la estatal petrolera adelantó que esta crisis duraría hasta fin de mes, es decir que las filas seguirán durante las próximas tres semanas.