Allá, en el Norte Integrado, donde las pampas verdes se cubren de extensos cañaverales y sus habitantes la llaman con orgullo “mi tierra”, el rugido de los tractores y el zumbido metálico de las cosechadoras comienzan a apagarse. La escasez de diésel ha retrasado la zafra azucarera, mientras que la falta de liquidez y los bajos precios del azúcar han colocado al sector en una situación crítica, amenazando una de las actividades productivas más importantes de la región.
Los datos encienden las alarmas entre los productores. A esta altura del año, la zafra debería registrar un avance cercano al 30%; sin embargo, apenas alcanza el 12%.
Los tractores con sus chatas y las cosechadoras, que tendrían que estar recorriendo los cañaverales para levantar la cosecha, hoy pasan horas e incluso días haciendo fila en los surtidores para conseguir diésel.
Para esta campaña, el sector requiere alrededor de 70 millones de litros de combustible. Sin embargo, las largas filas en las estaciones de servicio reflejan que esa demanda está lejos de ser cubierta.
Y ese no es el único problema. La estatal YPFB mantiene una deuda acumulada de más de Bs 200 millones con los productores cañeros y la industria por la provisión de etanol, un retraso que agrava aún más la falta de liquidez en un sector que enfrenta una de sus campañas más difíciles de los últimos años.
“No podemos recuperar ese tiempo porque la zafra tiene una ventana climática muy corta”, dijo el presidente de la Unión de Cañeros Unagro, Ruddy Rodríguez.
Producción y deudas
Pese a la crisis, Rodríguez destacó que el sector logró importantes avances en productividad durante los últimos años. Recordó que el rendimiento promedio pasó de 50-54 toneladas por hectárea a 65 y hasta 70 toneladas, gracias a un mejor manejo agronómico, fertilización y uso de tecnología.
“No hemos ampliado la producción tumbando monte. Somos más eficientes. Estamos produciendo cerca de 20 toneladas adicionales por hectárea”, explicó.
El crecimiento permitió que la superficie cultivada llegue a 200.000 hectáreas, involucrando a más de 8.000 productores y generando 25.000 empleos directos y más de 100.000 indirectos.
Este año, gracias al incremento en la productividad, esperaba alcanzar una cosecha cercana a los 18 millones de quintales. Pero aclaró que ese objetivo depende de que la zafra pueda desarrollarse con normalidad.
“Tenemos la materia prima para llegar a esa producción, pero hoy estamos muy retrasados por la falta de diésel”, afirmó.
Aunque las lluvias de las últimas semanas dificultaron inicialmente el ingreso a los campos, aseguró que el principal problema continúa siendo la escasez de combustible.
“Ni al 40% de nuestra capacidad estamos trabajando porque el transporte está parado”, dijo.
Pero hay preocupación. En 2025 se produjeron más de 17 millones de quintales de azúcar, pero entre 8.000 y 12.000 hectáreas de caña quedaron sin cosechar debido a la llegada de las lluvias.
El dirigente también cuestionó el incumplimiento en la compra de etanol por parte del Estado.
El año pasado el sector produjo alrededor de 260 millones de litros de etanol durante la pasada gestión, volumen que permite reemplazar igual cantidad de gasolina importada. Pero el 20% del producto no fue retirado por el Gobierno y existen pagos con retrasos de entre tres y cuatro meses.
“Tenemos los tanques llenos de etanol del año pasado. Ese combustible es producción nacional y ayuda a reducir las importaciones de gasolina”, señaló.
El etanol se comercializa a Bs 6,04 por litro, precio que, según el dirigente, representa aproximadamente la mitad del costo de una gasolina de origen fósil.
No obstante, la deuda acumulada por la compra de etanol se ha convertido en un nuevo golpe para los productores de caña de azúcar.
El Estado adeuda más de Bs 200 millones al sector, recursos que están pendientes de pago hace cuatro meses y que hoy ponen en riesgo la liquidez de los cañeros, el pago de créditos bancarios e incluso la continuidad de las labores en el campo.
“El Estado no le ha pagado a la industria el etanol y la industria, a su vez, no nos puede cancelar a nosotros”, afirmó.
El trabajo marcha lento
El rugido de las cosechadoras debería dominar los cañaverales en plena zafra. Pero este año, el sonido que más se repite es el del silencio. Los motores permanecen apagados mientras tractores y camiones esperan, una vez más, por el combustible que no llega.
René conoce esa realidad de memoria. Cuenta que para conseguir diésel debe esperar entre dos y tres días. Cuando carga, el combustible alcanza para un par de jornadas. Después, la historia se repite: regresar a la fila y detener nuevamente el trabajo.
La escena se repite en distintos frentes de cosecha. Aurelio Cáceres, con 15 años trabajando en la zafra, asegura que nunca había enfrentado una campaña tan complicada. Relata que las máquinas permanecen detenidas días por la falta de diésel y que, aunque el problema comenzó el año pasado, en esta gestión la escasez golpea con mucha más fuerza.
Ahora los tractores deben desplazarse hasta los surtidores para cargar sus tanques. Cada viaje son horas perdidas y menos tiempo de trabajo en los cañaverales.
Don Víctor Hugo observa cómo el movimiento disminuye. Donde antes había varias máquinas trabajando al mismo tiempo, hoy apenas se distinguen dos o tres. La falta de combustible obliga a detener las labores hasta por dos días. “Trabajamos dos días y paramos tres o cuatro”, resumió.
Bajos precios
El precio del azúcar es otro de los factores que está presionando la economía de los productores cañeros, que aseguran que el margen de ganancia cayó a niveles mínimos debido al incremento de los costos de producción.
El quintal de azúcar está a Bs 165, precio al que vende la industria. Pero el productor recibe Bs 126 por quintal, monto sobre el cual debe asumir los costos de cosecha, transporte y producción.
“Solo entre corte y transporte se van Bs 100 por quintal. Al productor le queda un margen de Bs 26, cuando se descuentan todos los costos de producción”, señaló.
Rodríguez sostuvo que la rentabilidad del productor se ha deteriorado al punto de que quienes realizan el corte de la caña llegan a obtener mayores ingresos que el propio dueño del cultivo.
El dirigente precisó que un zafrero cobra entre Bs 37 y Bs 40 por tonelada de caña cortada, mientras que la cosecha mecanizada tiene un costo de Bs 55 por tonelada. Aunque esta última demanda una mayor inversión, permite agilizar significativamente la recolección, ya que la máquina corta, carga y deposita la caña directamente en el camión.
Al sumar el corte manual, la carguía y el transporte, la diferencia de costos entre ambos sistemas termina siendo reducida.
Además, el precio internacional del azúcar cayó de más de $us 550 por tonelada a alrededor de $us 336, mientras los costos continúan siguen altos.
Menos exportación
A la falta de diésel se suma otro problema que, según los productores, resta competitividad al sector: las dificultades para exportar. Los bloqueos registrados este año provocaron la pérdida de mercados internacionales que tardaron meses en consolidarse.
Como ejemplo, reveló que un contrato para exportar 10.000 toneladas de azúcar a Ecuador no pudo concretarse porque el producto no llegó a tiempo a destino debido a la interrupción de las carreteras.
“Un mercado no se abre de un día para otro. Se negocia durante años y cuando llega el momento de cumplir, hay que entregar. Nosotros no pudimos hacerlo y perdimos ese mercado”, lamentó.
El dirigente explicó que las consecuencias se suman a las restricciones que ya enfrentaba el sector para comercializar en el exterior.
Recordó que durante la gestión pasada quedaron alrededor de 4 millones de quintales de azúcar sin exportar, lo que incrementó la oferta en el mercado interno y presionó los precios a la baja.
“Seguimos teniendo que esperar que nos den luz verde para exportar. Es una regulación que no debe existir, el Estado conoce cuánto de azúcar hay en stock y sabe que el mercado interno está garantizado”, sostuvo.
En este contexto, cuando comenzó la campaña, la estatal YPFB afirmó que el sector cañero tendría el combustible necesario para desarrollar la cosecha y que se realizarían despachos programados para atender la demanda del norte integrado.
La estatal afirmó que el sector cañero tendría el combustible necesario para desarrollar la cosecha y que se realizarían despachos programados para atender la demanda del norte integrado.
Mientras el Gobierno asegura que el abastecimiento de diésel se normalizará, en los cañaverales del norte integrado la zafra avanza al ritmo de las filas en los surtidores. Cada día perdido reduce las posibilidades de alcanzar la cosecha prevista y aumenta el riesgo de que miles de hectáreas vuelvan a quedar en pie.
Allí, donde el rugido de las cosechadoras y tractores suele marcar el pulso de la economía regional, hoy el silencio de los motores se ha convertido en el reflejo de una crisis que todavía no encuentra salida.
CIFRAS
70 millones de litros. Es la demanda de diésel que tiene el sector cañero para poder cumplir con la zafra de este año.
126 bolivianos por quintal. Este es el pago que reciben los productores por quintal de azúcar. El sector está en emergencia.
18 millones de quintales. Esta es la producción estimada por el sector cañero para la zafra 2026, pero corre riesgo por falta de diésel.
9 millones de quintales. Es el consumo interno de azúcar, según datos del sector cañero. El mercado interno está garantizado.