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Las abejas salvajes son más importantes de lo que se pensaba y su declive amenaza la producción agrícola en Estados Unidos y Canadá, según un estudio publicado este martes.

"Nuestras investigaciones muestran que el declive de los polinizadores podría traducirse directamente en una caída de los rendimientos o de la producción para la mayoría de los cultivos estudiados", señalan los autores del trabajo, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society.

El trabajo, financiado en parte por el departamento de Agrícultura de Estados Unidos, destaca que "las especies salvajes contribuyen de manera sustancial a la polinización de la mayoría de los cultivos estudiados en importantes regiones agrícolas".

Los científicos analizaron cultivos de frutas, legumbres y frutas de hueso que dependen de la polinización, de abejas silvestres o domésticas, en Estados Unidos y Canadá. 

De los análisis se extrae que las abejas salvajes desempeñan un importante papel, "incluso en regiones de agricultura intensiva".

Calculan que el valor de la producción anual vinculada a los polinizadores salvajes supera los 1.500 millones de dólares, en comparación con los 6.400 millones de las abejas domésticas.

En el caso de calabazas, manzanas, algunas cerezas, arándanos y sandías, las abejas salvajes depositan de media más polen por flor que las domésticas.

Los investigadores concluyen que la agricultura ganaría poco invirtiendo en pesticidas y fertilizantes, sin ocuparse de la disminución de los polinizadores permitiendo, por ejemplo, la presencia de flores salvajes.

La población de la mitad de las especies de insectos, esenciales para los ecosistemas y la economía, se está reduciendo a gran velocidad en el mundo entero, según un estudio publicado en 2019 que advierte sobre un "colapso catastrófico" de los entornos naturales.