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Laos inauguró este viernes su primera línea de tren, una infraestructura de casi 6.000 millones de dólares financiada en mayor parte por China bajo la iniciativa "La Nueva Ruta de la Seda" y que debe impulsar la economía de este pequeño país del sudeste asiático.

La ruta, de 1.035 kilómetros, atraviesa las cadenas montañosas del país para conectar la ciudad china de Kunming (sudeste) con Vientiane, la capital de Laos.

El jueves, una ceremonia budista tuvo lugar para bendecir la nueva línea. Este viernes, durante la ceremonia oficial de apertura, el presidente Thongloun Sisoulith hablará virtualmente con su homólogo chino Xi Jinping.

China, que espera ampliar la ruta a través de Tailandia y Malasia hasta Singapur, ha financiado la línea como parte de su política de "Nuevas Rutas de la Seda". La iniciativa financia proyectos de infraestructura en el mundo para aumentar la influencia de Pekín.

Según China, el tramo de 414 km que atraviesa Laos permitirá dinamizar la frágil economía del país al conectarlo con el mercado chino.

Pasará de ser un país sin salida al mar a un centro regional", afirmó el miércoles el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang Wenbin.

Laos, un cerrado país de gobierno comunista con 7,2 millones de habitantes, es uno de los más pobres de Asia.

El proyecto obligó a 4.400 agricultores y pobladores a dejar sus tierras y muchos esperaron largo tiempo para recibir su compensación o recibieron montos insuficientes, dijo en un informe el Movimiento Laosiano por los Derechos Humanos.

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