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Rusia y China vetaron este viernes una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para prolongar la ayuda humanitaria transfronteriza a Siria, a horas de que la autorización vigente llegue a su fin en el país en guerra.

Según diplomáticos, el texto presentado al Consejo por Alemania y Bélgica obtuvo los votos a favor de 13 de los 15 países del grupo, pero fue rechazado por el veto de Moscú y Pekín, el segundo que imponen en tres días. 

El dispositivo transfronterizo de la ONU, que existe desde 2014, permite llevar ayuda humanitaria a los sirios sin necesidad de obtener el visto bueno de Damasco y expira este viernes por la noche. 

Se trata del 16.° veto ruso y del 10.° de China vinculado a Siria desde el inicio de la guerra en 2011. Cualquier resolución del Consejo puede ser rechazada por el voto contrario de uno de los miembros permanentes del grupo: China, Estados Unidos, Francia, Rusia y Reino Unido.

El martes, Rusia y China se habían opuesto a un texto de Alemania y Bélgica que proponía extender durante un año la autorización a la ayuda transfronteriza a través de dos puntos en la frontera entre Siria y Turquía, en Bab al Salam, que comunica con la región de Alepo, y en Bab al Hawa, que da acceso a la región de Idlib.

En enero, Moscú, el primer aliado de Siria, ya había reducido de cuatro a dos el número de puntos de entrada a ese país y limitado la autorización a seis meses en lugar del acuerdo anual que había hasta entonces. 

Rusia argumenta que más del 85% de la ayuda aportada a Siria pasa por Bab al Hawa y que, por tanto, se puede cerrar el otro acceso. El Consejo de Seguridad rechazó el miércoles un texto presentado por Moscú con sus propuestas, que apenas obtuvo cuatro de los nueve votos necesarios para ser aprobado. 

"Golpe devastador" 

Tras el rechazo de la propuesta rusa, Alemania y Bélgica, miembros no permanentes del Consejo que son los responsables del aspecto humanitario del expediente sobre Siria, presentaron un nuevo borrador sometido a votación este viernes. 

Como concesión a Moscú aceptaba extender la autorización de ayuda transfronteriza durante seis meses en lugar de un año, pero manteniendo los dos puntos de acceso actuales al territorio sirio. 

"Sabemos que la acción correcta es que los (dos) cruces de frontera en el noroeste permanezcan abiertos para alcanzar a la máxima cantidad de sirios que precisan ayuda humanitaria", dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Kelly Craft, el miércoles. 

Según ella, suprimir el punto de acceso a Bab al Salam supondría dejar a 1,3 millones de sirios sin ayuda humanitaria al norte de Alepo. 

Rusia y China argumentan que la autorización de la ONU viola la soberanía de Siria, y que la ayuda podría canalizarse de forma progresiva a través de las autoridades sirias a medida que estas recuperan el control de los territorios.

Tras el nuevo veto de Rusia y China, algunos diplomáticos consideran que aún es posible alcanzar un compromiso entre Moscú, Alemania y Bélgica, aunque la autorización expira este viernes. 

"Si se extiende la autorización con unos días de retraso, tampoco será el fin del mundo. Suspende la ayuda durante unos días, no los pone en peligro", dijo un diplomático bajo anonimato. 

Según advirtió la ONG Oxfam, detener la ayuda transfronteriza representaría "un golpe devastador para millones de familias sirias que dependen de esta asistencia para el agua potable, comida, servicios de salud y refugio".

David Miliband, presidente de la ONG International Rescue Committee, denunció en un comunicado "un día negro" para los sirios, con un nuevo veto de Rusia y China que calificó de "vergüenza".