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El presidente chino, Xi Jinping, celebró solemnemente este viernes el 70 aniversario de la guerra de Corea (1950-53), una ocasión para él, de celebrar una "victoria" contra Estados Unidos.

Según el balance chino, cerca de 200.000 soldados enviados por Pekín para combatir al lado de Corea del Norte perdieron la vida en este conflicto frente a la coalición internacional, principalmente estadounidense, aliada a Corea del Sur.

Coincidiendo con el deterioro de las relaciones de su país con el Estados Unidos de Donald Trump, el presidente chino aprovechó esta conmemoración para lanzar una advertencia a cualquier invasor potencial en el marco solemne del Palacio del Pueblo en Pekín.

"Tras un combate encarnizado, las tropas chinas y coreanas vencieron a adversarios armados hasta los dientes y quebraron el mito de la invencibilidad del ejército estadounidense", declaró bajo los aplausos de miles de militares y antiguos combatientes en uniforme.

Setenta años después, además de su rivalidad comercial, diplomática y tecnológica, China y Estados Unidos se miden también militarmente en el mar de China meridional, una zona reivindicada por Pekín donde la marina estadounidense realiza misiones de defensa de la "libertad de navegación".

"Nunca permaneceremos de brazos cruzados cuando nuestra soberanía esté amenazada y no permitiremos nunca a ningún ejército invadir o dividir a nuestro país", advirtió Xi Jinping.

Una alusión a la isla de Taiwán, reivindicada desde hace siete décadas por el régimen comunista y armada por Estados Unidos.

Pekín no ha renunciado nunca a la posibilidad de retomar la isla por la fuerza en caso en que esta proclame formalmente su independencia.