¿Dónde está Ivar García López, alias El Colla? Él es el boliviano que ganó notoriedad al ser considerado testaferro y sujeto de confianza de Sebastián Marset y a quien hoy en día se lo sindica de estar detrás de algunos de los asesinatos ocurridos en Santa Cruz, crímenes ligados a una lucha interna de un puñado de hombres que buscan convertirse en el nuevo capo de la organización del narcotraficante uruguayo.
Mientras el comandante de la Policía nacional, Mirko Sokol, asegura que García López no es habido en su domicilio y que incluso está fuera del país, el abogado defensor de García lo contradice y asegura que su defendido cumple su arraigo. El fiscal general, Róger Mariaca, respaldó las aseveraciones de Sokol al señalar que el domingo 3 de mayo se hizo una verificación por la Policía y un fiscal en el domicilio de García y no fue encontrado. El fiscal informó que se ha pedido al juez que le revoque las medidas sustitutivas y que fije nueva audiencia. Por declaraciones del jefe policial se conoció que un juez de Santa Cruz benefició a este hombre, imputado por delitos de tráfico de sustancias controladas, para que pueda defenderse en libertad.
“Bolivia enfrenta un sicariato judicial”, disparó el senador Leonardo Roca y el caso de García parece ser un ejemplo de cómo actúan los operadores de la justicia en el país. Los recintos penitenciarios están llenos de tragones y personas atrapadas con pocos kilos de droga, mientras que los llamados peces gordos gozan de privilegios y del poder que da el dinero sucio en un país donde se campea la corrupción.
(*) Beatriz Ávalos es editora