“Es ley del cruceño…”. La pregunta quedó en el aire unos instantes mientras la candidata de un concurso de belleza buscaba la respuesta oportuna. La respuesta parecía obvia. Es ley del cruceño la hospitalidad es una frase que se replica desde hace añadas para expresar la apertura que esta tierra tiene con los visitantes, tanto nacionales como llegados del exterior. Sin ir más lejos, yo soy uno de esos agraciados con la hospitalidad brindada por la gente que habita en estos parajes de palmeras, aves coloridas y entusiasmos inagotables.
La respuesta generó una singular polémica. La aspirante a reina de los residentes paceños 2026 titubeó 6 segundos antes de decir “irresponsable". Al parecer, ella misma se sorprendió de su respuesta. Tuvo que repetirla dos veces más para cerciorarse. Incluso, preguntó a alguien del público para que le avalase en la respuesta. Más allá de la inesperada respuesta, la ‘confusión’ de la postulante abre una posibilidad para revisar el tradicional lema y repensar nuevos aspectos de la identidad cruceña.
¿Cómo es el cruceño actual? Es probable que cada quién, en virtud de su experiencia, tenga sus propias respuestas. Y aprovechando que me permiten usar estas líneas a título personal, dibujaré la mía, personal y subjetiva, si vale, pero también nacida desde la experiencia propia. El cruceño es, por naturaleza, solidario. No duda en tender una mano y ayudar a quien requiera un apoyo momentáneo. Las muestras más claras se vivieron durante las protestas de 2019 o el confinamiento por la pandemia de Covid. Las ollas comunes son un reflejo de este espíritu de apertura y preocupación por el otro. Entre los rasgos que identifican a los cruceños en el siglo XXI también se puede mencionar su ímpetu – a veces excedido – al perseguir cualquier objetivo que se proponga. Así nace esa propensión casi innata a emprender, a trabajar y a innovar. ¿Irresponsables?, puede ser, sobre todo cuando extiende su generosidad sin límites ni filtros. El cruceño es así…