Acaba una ‘sabrosa’ semana. Una interpretación rápida aludiría a la efervescencia mundialista como el verdadero picante de la semana. Sin embargo, el paladar informativo degustó esta semana de un incomprensible cruce gastronómico. El primer plato llegó servido por el gobernador de Santa Cruz. Con su peculiar estilo, JP Velasco retrucó a las críticas del ministro Mauricio Zamora a los líderes de la oposición democrática (Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga). En un intento por ‘contextualizar’ la dinámica política, Velasco recordó que “la vida da tantas vueltas... el ministro (Zamora) estaba hace un año vendiendo 'chinchulines' y ahora está manejando la cartera más importante del Estado”.
Con la mesa servida, el ministro llegó con el segundo plato. Fiel a su origen tarijeño, mostró su habilidad para servir un chanco a la cruz mientras exponía su trayectoria al frente de diversos restaurantes y locales de comidas. Mientras algunos como yo, más dados a los placeres culinarios, buscamos las ofertas presentadas por una y otra autoridad para determinar nuestra opinión en favor del más sabroso plato; otros más concienzudos debatían arduamente sobre la innovación de argumentos en el debate político y los mensajes ocultos en uno y otro mensaje. Para cuando estos analíticos comensales se sentaron en la mesa, los majares ya gozaban de mejor destino. En política, dijo uno de ellos, los problemas no esperan…
Mientras las autoridades degustas manjares, la población aguarda respuestas a sus necesidades.