Las Exportaciones no Tradicionales de Bolivia han crecido de manera lenta en los últimos 15 años. El país se caracteriza por tener una alta dependencia de las Exportaciones Tradicionales las cuales representan un total del 70%. Las no tradicionales solo representan el 30% de la exportación total. Lo que evidencia una marcada concentración en productos primarios. No puede seguir apostando indefinidamente a un modelo extractivista.
El país está caracterizado por exportar bienes primarios, concentrándose en sectores como minería e hidrocarburos y se destinan mayormente a los países vecinos. En los últimos años fue disminuyendo la exportación de gas, por otro lado, es vulnerable por la variación de precios y sensible al comercio exterior.
Además, la oferta exportadora presenta una limitada diversificación en el sector no tradicional y con poco valor agregado, a pesar de que este tipo de productos gozan de creciente demanda internacional. Sin embargo, la evolución en volumen y valor aún sigue siendo pequeño, lo que refleja un nivel bajo de aprovechamiento. No es falta de recursos, es falta de política, infraestructura y visión estratégica.
El sector no tradicional genera empleo e incrementa las RIN aportando al crecimiento económico de un país. Las RIN de 2025 cerraron con 3.713,4 millones de dólares y, en el primer trimestre de 2026, se redujeron a 3.542,9 millones de dólares. Sin duda que disminuirán aun más por los bloqueos, que frenan las exportaciones.
Entre dos sectores que componen el sector no tradicional, el manufacturero destaca por su crecimiento constante en valor y volumen en los últimos 13 años, superando al sector agrícola, cuyas exportaciones se mantienen bajas desde el 2012 a pesar de los altos precios internacionales.
Es fundamental exportar bienes con alto valor agregado, incorporando tecnología y prácticas sostenibles. En este sentido, se debe fomentar la transformación de materias primas provenientes de la manufactura y la agricultura como el cacao, oca, hongos, carne ovina y caprina, stevia, castaña, cuero, chía y sésamo, textiles y turismo; y se debe reducir la dependencia de los recursos naturales, porque en cualquier momento se pueden acabar. Es necesario mejorar la competitividad, calidad, precio y volumen para abastecer los mercados internacionales.
Sostenibilidad y certificación internacional de productos orgánicos para acceder a mercados más rentables, así como ampliar y aprovechar los acuerdos comerciales vigentes, negociando nuevas preferencias arancelarias. De igual manera, reducir las barreras burocráticas, simplificar los trámites de exportación y mejorar la infraestructura logística.
Es importante potenciar la marca “Hecho en Bolivia”, destacando las cualidades únicas y el origen de los productos nacionales, mediante la participación activa en ferias y exposiciones internacionales que permitan conocer de primera mano las demandas y preferencias del mercado global, abriendo oportunidades.
Capacitación y el asesoramiento técnico a los productores de los sectores manufacturero y agrícola, especialmente en temas de exportación, prácticas sostenibles, comercialización y financiamiento. Estas acciones deben enfocarse en pequeños y medianos productores, facilitando su inserción en el comercio internacional.
Con la implementación de una política estatal integral de diversificación productiva y comercial, orientada a la inserción estratégica en los mercados internacionales y a la ampliación de acuerdos comerciales. Solo así será posible caminar a una economía más equilibrada, competitiva y sostenible, que no dependa de los recursos naturales, convirtiendo a la ENT en motor de crecimiento.
(*) Selena Ontiveros H. es economista