¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

¿Gobierno o guion?

Domingo, 03 de mayo de 2026 a las 04:00

El mensaje presidencial de este 1 de mayo, lamentablemente, no será recordado por sus anuncios. En su lugar será una frase filtrada, aquello que ocurrió después, cuando el protocolo terminó y el micrófono en el canal estatal siguió abierto. 

“¿Cuadra o no cuadra?”, pregunta el presidente Rodrigo Paz Pereira, creyendo que ya no estaba al aire. Más de una persona responde que sí. Y él remata: “no estaba muy lúcido”. No es un error anecdótico. Puede que haya sido el momento más honesto del Gobierno, atribulado por 6 meses accidentados de construir un nuevo ciclo.

Ahí ya no hablaba el discurso, hablaba la realidad. Y no se escucha solo una duda personal, sino la percepción de una lógica con la que hoy se está gobernando: la política manejada con un libreto, un relato que debe “encajar”, más que en una posición que deba sostenerse.

La pregunta fue si “cuadraba”. Es decir, si el mensaje servía para instalar una idea en la opinión pública: que el país está quebrado y que, bajo ese marco, ciertas decisiones —como frenar demandas salariales y movilizaciones— se vuelven inevitables. Llevo 30 años en periodismo, casi 2 décadas de cobertura en calle, y tras varios mensajes a la nación escuchados, tengo la soltura de decir que esos segundos extras, no es liderazgo, es cálculo político.

La respuesta inmediata de su entorno —ese: “¡cuadra!”, casi automático— tampoco es menor. No hay contraste, no hay cuestionamiento. Solo validación. Eso habla de un equipo que no actúa como filtro ni como soporte crítico, sino como espejo. Donde la prioridad no es decir algo cierto, sino decir algo que funcione.

Y luego viene la frase más grave: “no estaba muy lúcido”, ahí ya no hay estrategia, hay una fractura. Un presidente puede equivocarse, puede ajustar su discurso, puede incluso reconocer errores. Pero admitir falta de lucidez inmediatamente después de dirigirse al país es otra cosa. Es un harakiri, con repercusiones en redes sociales inmediatas.

El propio mensaje presidencial intentó instalar una idea fuerte: Bolivia está “quebrada” y necesita un “gran encuentro nacional”. Pero cuando ese relato termina bajo la duda de si “cuadra”, pierde peso. Parece menos una convicción y más un intento de ordenar la narrativa en medio del desorden. Lejos de un estoicismo necesario.

Maquiavelo decía que el poder necesita distancia, forma, incluso cierta teatralidad para sostenerse. El micrófono abierto hizo lo contrario: rompió la escena. Mostró al gobernante sin filtro, dudando, buscando validación. Y cuando eso ocurre, el problema deja de ser comunicacional. Se vuelve estructural.

Bolivia no necesita que el mensaje “cuadre”. Necesita que sea cierto.

No necesita un mejor guion. Necesita dirección. Porque la legitimidad no se construye afinando discursos ni ajustando percepciones. Se construye cuando lo que se dice coincide con lo que se hace. 

Y hoy, esa distancia es la verdadera crisis.

(*) Miroslava Fernandez Guevara es periodista y politóloga

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: