La Cancillería reconoció que mantiene cargos acéfalos en las 34 representaciones diplomáticas y consulares que mantiene Bolivia en el exterior, y anunció que serán cubiertos paulatinamente, después de concluir la reorganización del servicio exterior y definir los perfiles de los funcionarios que serán enviados a otros países.
El ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, presentó un informe oral ante la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, donde respondió preguntas sobre la falta de embajadores, cónsules y agentes consulares, así como las gestiones para la homologación de títulos bolivianos en Argentina.
Antes de la comparecencia, el diputado Santiago Ticona, de la alianza Unidad, explicó que la convocatoria buscaba establecer por qué el Gobierno no había priorizado la designación de representantes en destinos considerados estratégicos, principalmente Argentina, y qué medidas adoptaría para evitar que la ausencia de autoridades diplomáticas y consulares se traduzca en desatención o vulneración de los derechos de los bolivianos residentes en el exterior.
Ticona también planteó la necesidad de conocer los criterios que se aplicarán para las nuevas designaciones. Su cuestionamiento apuntó a que los cargos sean cubiertos de acuerdo con las necesidades de los connacionales y mediante perfiles profesionales, evitando que el servicio exterior vuelva a responder al clientelismo o al “compadrismo político”.
Tras el informe, Aramayo confirmó la existencia de las acefalías. “Ahora tenemos 34 acefalías que vamos a ir llenando paulatinamente”, afirmó. Recordó que la designación de embajadores es una atribución privativa del presidente Rodrigo Paz y que las nominaciones deben ser presentadas ante la Asamblea Legislativa, como establece la Constitución.
El canciller sostuvo que los nombramientos comenzarán a desarrollarse desde este mismo mes o lo que queda de este periodo, pero evitó fijar una fecha para completar todas las representaciones. Argumentó que la actual gestión tuvo que identificar los vacíos dejados por la anterior administración y construir criterios que no existían para seleccionar embajadores, cónsules y vicecónsules.
Según Aramayo, la Cancillería elaboró “un diccionario de competencias” para determinar los requisitos de cada cargo y definió lineamientos de política exterior que orientarán el trabajo de los representantes.
“No se trata de mandar al embajador y decirle: ‘Ve, suerte’”, manifestó. Explicó que los funcionarios deberán asumir misiones concretas, presentar planes de trabajo y someterse a evaluaciones de desempeño. Entre los resultados esperados mencionó la apertura de mercados, la generación de negocios, la atracción de inversiones y la creación de oportunidades de empleo.
Aramayo defendió además la reducción de puestos consulares en lugares donde existe poca presencia boliviana o donde los trámites pueden ser atendidos desde otra representación. Afirmó que en anteriores gestiones se abrieron consulados para distribuir cargos y no necesariamente para responder a una demanda de los connacionales.
La reorganización, aseguró, permitió un ahorro de $us 344.000 mensuales. “Donde no necesito cónsul, no lo tengo que tener”, señaló al explicar que el costo de cada representación incluye pasajes, salarios, estadía y compensaciones por costo de vida.
Como contexto, la Cancillería estimó en diciembre de 2024 que aproximadamente 1,8 millones de bolivianos vivían en el exterior y calificó de vital el trabajo consular para proporcionar documentación, asistencia y protección. El dato no representa una medición actualizada, pero permite dimensionar el alcance de la reorganización anunciada.
El ministro aseguró que la falta de embajadores no paralizó las relaciones bilaterales. Puso como ejemplo a Argentina, donde, según su informe, la Cancillería realizó seis notas verbales y cinco reuniones para avanzar en la homologación de títulos profesionales.
Aramayo indicó que fueron atendidos los trámites de 60 connacionales, dentro de un universo de más de 4.300 solicitudes de homologación de títulos de médicos y cerca de 5.000 procesos correspondientes a todas las áreas.