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La iniciativa del vicepresidente David Choquehuanca para desactivar la pelea por el control del mercado de la coca de La Paz no prosperó y los dirigentes movilizados anunciaron nuevas medidas de presión a partir de este lunes.

Wilder Vargas, quien fue parte de los 40 delegados que se acreditaron para el inicio de las conversaciones, dijo que el “diálogo con el Gobierno está roto”, porque “no existe la voluntad de devolver la sede”. “Es nuestra casa grande”, remarcó.

La mesa de conciliación que se había instalado cerca de las 18:00 del sábado se levantó sin resultados a las 2:00 de este domingo, según indicó el dirigente.

“Vamos a movilizarnos a partir de este lunes con el 100% de nuestros afiliados. El diálogo de ayer fue una burla, una chacota y lo peor, nos han mirado a nosotros como si fuéramos el patio trasero de los Yungas”, afirmó.

A la mesa de conciliación, propiciada por el Vicepresidente, acudieron representantes de los denominados comités de autodefensa que reclaman “la devolución” de la sede de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca).

El dirigente Armin Lluta, opositor al Gobierno, Fernando Calle, afín al MAS, ni Arnold Alanes, quien fue reconocido por el Gobierno, participaron de la iniciativa de Choquehuanca.

Los campesinos movilizados rechazan que Alanes sea presidente de Adepcoca porque “no hubo elecciones reconocidas por las bases”, señaló Evelyn Cossío, asesora legal de los productores de coca que rechazan a ese dirigente.

Ese proceso del 4 de septiembre “estuvo viciado de nulidad por varias irregularidades que se cometieron”, pero además las bases no pueden reconocer a un dirigente que no es parte de la zona tradicional del cultivo.

Alanes es parte de una comunidad cocalera que fue reconocida con la nueva ley de la coca de 2017.

Antes del encuentro, el viceministro de Seguridad Ciudadana, Roberto Ríos, señaló que Alanes fue elegido por sus bases, siendo esa legitimidad la que reconoce el Gobierno.

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