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Investigación: Diplomáticos europeos pidieron a EEUU intervenir en la sucesión presidencial de 2005

Miércoles, 01 de julio de 2026 a las 13:25

El exembajador David Greenlee reveló que representantes europeos le solicitaron presionar para apartar a Hormando Vaca Díez de la línea constitucional. El testimonio forma parte de Tan faltos de aire, una investigación sobre 160 años de relaciones entre Bolivia y Estados Unidos.

Durante la crisis política de junio de 2005, algunos jefes de misión europeos pidieron al entonces embajador de Estados Unidos en Bolivia, David Greenlee, que interviniera para modificar el curso de la sucesión constitucional abierta tras la renuncia de Carlos Mesa a la presidencia.

La revelación está incluida en Tan faltos de aire. Historia de las relaciones de Bolivia y los Estados Unidos (1848-2008), el libro de casi 700 páginas escrito por el abogado e investigador Gonzalo Mendieta Romero y el periodista Rafael Archondo. La obra fue presentada el martes en La Paz por Plural Editores.

De acuerdo con el testimonio de Greenlee recuperado por los autores, los diplomáticos europeos le solicitaron que presionara para que el entonces presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, desistiera de asumir la primera magistratura del Estado.

La línea constitucional situaba primero a Vaca Díez y después al presidente de la Cámara de Diputados, Mario Cossío. Solo tras la renuncia de ambos quedaba habilitado el presidente de la entonces Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé, quien debía asumir el mando y convocar a elecciones.

Greenlee preguntó a sus colegas si pretendían que Estados Unidos interviniera. La respuesta de uno de los representantes europeos fue directa: "Sí".

El episodio incorpora un elemento poco conocido a la reconstrucción de aquella crisis. Mientras Washington era señalado habitualmente como el actor externo con mayor capacidad de injerencia, el testimonio muestra que, en esa coyuntura, diplomáticos europeos le pidieron utilizar su influencia sobre la sucesión boliviana.

Vaca Díez —fallecido en 2010— y Cossío terminaron apartándose de la línea sucesoria en medio de una fuerte presión política y social. Rodríguez Veltzé asumió la Presidencia el 9 de junio de 2005 y convocó a los comicios de diciembre, en los que Evo Morales obtuvo la victoria.

Testimonios 

Archondo explicó que el libro se nutre de una extensa revisión documental y de más de 40 entrevistas con antiguos funcionarios estadounidenses, entre ellos siete exembajadores. El periodista participó de manera virtual desde México en la presentación realizada en la sede de Plural Editores de La Paz.

Aseguró que los testimonios recogidos de diplomáticos jubilados resultaron, en varios casos, “mucho más suculentos” que los cables oficiales. “Hablan en un momento de jubilación, de quietud, cuando los intereses sobre los que están hablando ya no tienen ninguna incidencia inmediata y cuando no están esperando ser sancionados o castigados en el escalafón”, explicó Archondo.

Esa libertad, añadió, permitió encontrar “las auténticas revelaciones” de una relación que durante décadas fue interpretada casi exclusivamente a partir de comunicaciones oficiales y documentos desclasificados.

El autor también destacó que la investigación no presenta el vínculo bilateral únicamente como una sucesión de imposiciones de una potencia sobre un país pequeño. El libro identifica periodos en los que las políticas exteriores de ambos Estados encontraron puntos de coincidencia.

“No es la imposición de una política exterior sobre otra, sino el ensamblaje de dos posturas que en algún momento se armonizan y comienzan a generar un modus operandi”, afirmó.

Según Archondo, los embajadores actuaron como “traductores estratégicos” porque transmitieron a Bolivia los objetivos de Washington, pero también intentaron explicar ante su Gobierno los intereses, necesidades y particularidades del país anfitrión.

“La historia política devuelve la decisión a los actores”

Mendieta señaló que uno de los propósitos de la investigación es recuperar la historia política y diplomática a partir de las decisiones concretas de sus protagonistas, en lugar de presentar los acontecimientos como resultados inevitables de grandes procesos económicos o sociales.

"La historia política tiene la ventaja de devolvernos a la decisión de los actores, a la deliberación, a la ejecución de lo que piensan hacer y a la puesta en escena", sostuvo durante la presentación.

El investigador explicó que el trabajo con archivos, documentos y testimonios también permite observar a Bolivia desde una perspectiva externa y revisar la imagen que el país construyó sobre sí mismo.

“La historia diplomática nos hace vernos a través de los ojos ajenos, porque nosotros estamos acostumbrados a lo que somos y probablemente no percibimos cómo somos”, afirmó.

Para Mendieta, esa mirada sirve para “redimensionar el ego nacional”, pero también para mejorar la forma en la que Bolivia se relaciona con otros países. Advirtió que asumirse permanentemente como víctima tiene consecuencias porque asigna al país “un carácter pasivo, resignado”, sin capacidad para transformar su propia realidad.

La obra cuestiona así dos explicaciones extremas, la de unos Estados Unidos omnipotentes, capaces de controlar todos los acontecimientos internos, y la de una Bolivia sin margen de decisión. El vínculo fue profundamente desigual, pero también estuvo marcado por negociaciones, presiones, errores, acuerdos e incluso largos periodos de indiferencia estadounidense.

Mesa: una relación “fundamental” para Bolivia

El expresidente Carlos Mesa, quien escribió uno de los prólogos del libro calificó la obra de “imprescindible y fundamental”. “Es un libro fundamental porque toca en profundidad la relación más sensible, más importante y más determinante, a nivel internacional, de Bolivia con el mundo”, afirmó.

Mesa sostuvo que, pese a la importancia de los vínculos con países vecinos como Chile, Brasil o Argentina, la relación con Estados Unidos condicionó decisivamente la historia contemporánea boliviana. “No me cabe la menor duda de que el destino de Bolivia y la lógica con la que Bolivia se ha manejado a lo largo de su historia contemporánea tienen que ver con la complejísima, paradójica y muchas veces traumática relación con Estados Unidos”, manifestó.

El exmandatario destacó que el valor del libro reside en que coloca como columna vertebral la perspectiva de los representantes estadounidenses, sus comunicaciones con Washington y sus apreciaciones sobre Bolivia.

“Son las voces de los representantes norteamericanos, los cables que se mandan desde La Paz hasta Washington y a la inversa, las que nos permiten entender cómo nos ven, cómo nos conciben y cómo nos tratan”, señaló.

Mesa resumió uno de los dilemas centrales del vínculo bilateral con una frase: “Probablemente, el peor escenario para un país pequeño es ser un país estratégico en la política exterior de Estados Unidos”. Esa relevancia, explicó, apareció en momentos determinados, como la Segunda Guerra Mundial, la Revolución Nacional, la Guerra Fría y la lucha contra el narcotráfico.

Una relación marcada también por la distancia

El título Tan faltos de aire alude a la dificultad que experimentaron numerosos diplomáticos estadounidenses para adaptarse a la altura de La Paz. Sin embargo, la expresión funciona también como una metáfora de las diferencias geográficas, políticas y culturales que condicionaron el vínculo durante más de siglo y medio.

Archondo sostuvo que la distancia es uno de los componentes centrales de la tesis geopolítica del libro. Según el autor, la relación entre ambos países no solo fue asimétrica, sino “fundamentalmente distante”.

“El desdén o desinterés de Estados Unidos hacia Bolivia no puede ser relegado; tiene que ser un elemento fundamental para analizar estas relaciones”, afirmó.

La investigación plantea que Bolivia no estuvo permanentemente en el centro de los intereses de Washington. Su importancia surgió en determinadas coyunturas, mientras que en extensos periodos predominaron la lejanía y la indiferencia.

La presentación se realizó a pocos días de la conmemoración de los 250 años de la independencia de Estados Unidos y en un momento en el que Bolivia y ese país mantienen diálogo político, pero todavía no han restituido embajadores. Las relaciones permanecen reducidas desde 2008, cuando el Gobierno de Evo Morales expulsó al embajador Philip Goldberg y Washington respondió de la misma manera.

Otros hallazgos y episodios que el libro vuelve a abrir

  • Washington no creyó inicialmente que el Che estuviera en Bolivia. El entonces embajador Douglas Henderson informó sobre la presencia de Ernesto Che Guevara, pero su reporte no fue aceptado en un primer momento por las autoridades estadounidenses.
  • La democratización tuvo una escena decisiva en un hangar militar. El libro reconstruye una reunión realizada en septiembre de 1977, con la presencia de Hugo Banzer y Juan Pereda, en la que comenzó a perfilarse la salida electoral del régimen.
  • La obra cuestiona que René Barrientos haya sido simplemente un agente de la CIA. Los autores revisan el golpe de 1964 y discuten interpretaciones consolidadas, entre ellas la lectura planteada por René Zavaleta Mercado sobre la relación entre Barrientos y Estados Unidos.
  • Los testimonios aportan nuevas versiones sobre los "narcovínculos". La investigación recoge las posiciones del exembajador Robert Gelbard y de personas relacionadas con el entorno del exministro Guillermo Capobianco, además de reconstruir la influencia estadounidense sobre autoridades, fuerzas antidrogas y nombramientos públicos.
  • La salida de los misiles chinos fue una operación planificada. La obra revisa el traslado de los misiles HN-5 del Ejército boliviano y cuestiona la explicación de que se trataba simplemente de material inservible. Durante la presentación se afirmó que la operación involucró a funcionarios estadounidenses y mandos militares bolivianos.
  • Estados Unidos no tuvo un interés permanente en Bolivia. El país adquirió relevancia para Washington en coyunturas específicas, como la provisión de estaño durante la Segunda Guerra Mundial, la Revolución Nacional, la confrontación anticomunista y la lucha contra las drogas.
  • Los diplomáticos articularon agendas de ambos países. La periodización propuesta por Mendieta y Archondo muestra que las etapas de mayor cooperación surgieron cuando los representantes consiguieron conectar los intereses de La Paz con las prioridades de Washington, en una relación desigual, pero no carente de negociación.
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