La justicia federal de Estados Unidos endureció el proceso contra el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset al ampliar la acusación en su contra con tres nuevos cargos, entre ellos conspiración narcoterrorista, y fijar para el próximo martes, 7 de julio, la audiencia en la que se realizará la lectura oficial de los cuatro delitos que ahora enfrenta.
El juez federal Rossie Alston Jr., del Tribunal de Distrito del Este de Virginia, convocó a la audiencia luego de que la Fiscalía estadounidense presentara una nueva acusación que reemplaza la formulada en 2024, cuando Marset era investigado únicamente por conspiración para el lavado de dinero.
Con la nueva imputación, el uruguayo deberá responder por conspiración narcoterrorista, conspiración para poseer cocaína con intención de distribuirla a bordo de una embarcación bajo jurisdicción de Estados Unidos, lavado de dinero y conspiración para lavar activos, cargos que podrían derivar en una condena de cadena perpetua en caso de ser declarado culpable.
En el nuevo escrito, el equipo del fiscal federal adjunto Anthony T. Aminoff sostiene que Marset lideraba el denominado Primer Cartel Uruguayo (PCU), organización que, según la acusación, participó en actividades terroristas vinculadas al narcotráfico y al lavado de activos.
La acusación señala que entre 2018 y el 13 de marzo de 2026 —fecha de su captura en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia— Marset conspiró con otras personas para cometer delitos que afectaron directamente a Estados Unidos mediante una red internacional dedicada al tráfico de cocaína y al blanqueo de capitales.
Según la investigación, la organización utilizaba aeronaves, rutas internacionales y el sistema financiero para mover millones de dólares provenientes de la venta de cocaína en Europa. Parte de esos recursos era transferida mediante bancos corresponsales en Estados Unidos hacia Bolivia y Perú para financiar nuevas operaciones de narcotráfico.
Los fiscales también sostienen que Marset recurrió al uso de criptomonedas, especialmente USDT (Tether), para ocultar y movilizar dinero obtenido de actividades ilícitas.
Como parte de las pruebas, la acusación describe un episodio ocurrido en 2021, cuando un operador colombiano que coordinaba el envío de cocaína desde Sudamérica hacia Europa mantenía una deuda de 17 millones de euros con Marset. Entre enero y febrero de ese año, presuntamente logró transferir 7,5 millones de euros mediante operaciones coordinadas por un colaborador identificado con el alias de ‘Capitán’.
La Fiscalía estadounidense justifica su competencia para procesar al uruguayo al señalar que las actividades de narcotráfico afectaron el comercio internacional y utilizaron el sistema financiero estadounidense para el movimiento de recursos ilícitos.
El nuevo escenario judicial surge pocos días después de que Marset sustituyera a su equipo de abogados y enviara una carta manuscrita al tribunal en la que se declaró inocente, denunció presuntas irregularidades durante su traslado desde Bolivia y acusó a agentes de la DEA de intentar presionarlo para acceder a billeteras de criptomonedas que, según afirmó, contienen cerca de cuatro millones de USDT.
La audiencia del 7 de julio marcará el inicio formal de la nueva etapa del proceso penal y definirá el avance de uno de los casos de narcotráfico internacional de mayor repercusión que actualmente procesa la justicia estadounidense.