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La Federación de Asociaciones Municipales (FAM-Bolivia), solicitó facilitar la compra del medicamento de origen ruso Avifavir para enfrentar la pandemia del coronavirus en el país.

“A nombre de FAM-Bolivia, habiendo tomado conocimiento que a la fecha aún se encuentra pendiente que instancias nacionales viabilicen la autorización y registro del fármaco Avifavir para su importación y comercialización por la industria Sigma Corp Srl, vemos con sorpresa y preocupación que no se facilite con prontitud alternativas importantes como es el fármaco de referencia. Más aún, considerando el actual desabastecimiento de medicamentos en farmacias para tratar el Covid-19 a causa de la especulación”, señala una carta del presidente de la FAM-Bolivia, Álvaro Ruiz.

Esta adquisición se haría con los recursos del 12% del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) que se dirigía para el Fondo de Promoción a la Inversión en Exploración y Explotación Hidrocarburífera (FPIEEH) y que se recuperó, a través de la Ley 767.

El antiviral ruso Avifavir

El Avifavir, que fue aprobado por el Ministerio de Salud de Rusia el 29 de mayo como el primer fármaco para el tratamiento del Covid-19, es un antiviral desarrollado a partir del favipiravir, un medicamento japonés usado contra la influenza.

La Comisión Farmacológica Nacional aseguró que “no existe la evidencia científica de estudios clínicos aprobados y completos que demuestren la efectividad del Avifavir para el tratamiento del covid-19”.

Días atrás, la ministra de Salud, Eidy Roca, declaró que el Gobierno no promoverá aún el uso del medicamento ruso en el entendido que, no está dentro del protocolo que se tiene para atender a pacientes con Covid-19.

La directora de la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (Agemed), Eliana Caballero señaló que a la fecha no existe la evidencia científica de estudios clínicos aprobados y completos que demuestren la efectividad y seguridad del uso del Avifavir para el tratamiento de Covid-19.

“Con los estudios disponibles, no hay definición precisa de las reacciones adversas relacionadas a la molécula nueva (fase III) y no hay definición de las posibles interacciones medicamentosas y eventos adversos raros (fase IV, uso generalizado en varios países). Por lo que la evidencia disponible en la actualidad no permite hacer recomendaciones sobre el tratamiento específico de COVID-19”, explicó.

Empero, la empresa Sigma confía en lograr la autorización el Gobierno boliviano, para importar y producir el fármaco en el país, ya que es un antiviral que actúa sobre toda clase de virus, que debe administrarse con prescripción médica y que ha demostrado funcionar bien contra el coronavirus.