En medio de los constantes pedidos de desbloqueo de carreteras, el canciller Fernando Aramayo afirmó este viernes que el Gobierno está anteponiendo el diálogo a la represión y que esa situación no representa una “debilidad”.
“No estamos siendo débiles, no hay que confundir (…) anteponer el diálogo a la represión con debilidad. Hay una gran confusión en ello y vamos a dar cuentas de ello también como gobierno”, dijo Aramayo en el Palacio de Gobierno, donde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó un informe regional sobre la democracia y desarrollo.
Bolivia atraviesa por un nuevo periodo de conflictos con bloqueos y marchas, que cercan, principalmente, a la ciudad de La Paz, que es la sede del Gobierno.
Las protestas, en su mayoría, comenzaron con demandas sectoriales y el Gobierno logró suscribir acuerdos con varias organizaciones, pero otros grupos optaron por radicalizar sus medidas de presión y ahora ya no quieren ni dialogar, sino sólo la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
“Las voces que claman hoy día por una mano dura (para que) salgamos a las calles con la Policía, con las Fuerzas Armadas, lo que están planteando es un hastío. Nos están diciendo que no importa que vayamos sobre los derechos, sobre las normas, pero que se deje de construir la paz política y empecemos a construir la paz social”, agregó el Canciller.
“Y eso es muy diferente. La paz política resulta de los acuerdos entre actores que a veces son momentáneos. La paz social tiene bases profundas y legítimas en la sociedad, que plantea el respeto al Estado de derecho, a los derechos humanos y un sentido de certidumbre. Eso nos está pidiendo hoy día la sociedad civil y en esa tarea el Gobierno se encuentra”, continuó.
Entretanto, varias carreteras continúan bloqueadas provocando el desabastecimiento de combustibles, incremento de los precios de la canasta familiar e incluso algunas muertes.