La crisis provocada por los bloqueos de carreteras continúa afectando a miles de transportistas en el país. Hilarión, un chofer de 61 años que permanece varado en Confital, Cochabamba, relató a EL DEBER las difíciles condiciones que enfrentan más de 700 conductores atrapados en la zona desde hace más de un mes.
"Ya voy para las cuatro semanas. Seguimos parados, nadie nos dice nada, ya no hay ni plata para comprar alimentos", lamentó el transportista. El hombre señaló que se encuentra lejos de su hogar y aún no tiene una fecha clara de cuándo podrá reanudar su viaje hacia Santa Cruz.
El transportista quedó varado en Confital, Cochabamba. Según su testimonio, alrededor de 500 camiones están atrapados en esa zona, mientras que otros 250 se encuentran retenidos directamente en los puntos de bloqueo. La falta de recursos económicos comienza a pasar factura a los conductores, quienes aseguran que el dinero se agotó tras semanas de espera.
Hilarión explicó que la ayuda de los comunarios ha sido limitada. "No nos queda nada. No tenemos alimentos. Los comunarios sólo nos han dado agua. Solo nos han dado una pileta para abastecernos. Después no ha llegado nada más", señaló.
En Bolivia, 52 puntos de bloqueo tiene atrapados a los choferes en las rutas interdepartamentales. Según la Administradora Bolivia de Caminos (ABC), La Paz es el departamento más afectado, con 20 puntos de bloqueo, seguido de Cochabamba (13), Oruro (12), Potosí (6) y Santa Cruz.
Escasez de alimentos agrave la situación de los transportistas
La situación se agrava por la escasez de alimentos. El chofer aseguró que incluso falta sal para cocinar. "No hay ni sal (...) Si le soy sincero, tenemos muy poco para comer y la situación continúa. No dan cuarto intermedio", lamentó.
Además, contó que los transportistas enfrentan días duros, marcados por la incertidumbre y el frío. Hilarión relató que los choferes duermen en sus propios camiones y esperan que las autoridades dispongan al menos un cuarto intermedio que les permita avanzar hacia sus destinos o retornar a sus hogares.
"Pedimos al menos un cuarto intermedio de cuatro días, así todos llegamos a salvo a nuestros destinos", indicó.
Problemas de salud y problemas económicos
A las dificultades económicas se suman los problemas de salud. Hilarión padece una enfermedad y afirma que la atención recibida ha sido insuficiente. "Han venido algunas personas, pero solamente me dieron unas pastillas", comentó.
El conductor también expresó su preocupación por las obligaciones financieras que continúan acumulándose pese a que no puede trabajar. Indicó que tiene cuotas pendientes con el banco y que los ingresos previstos para este mes se perdieron por completo debido a los bloqueos.
"Tenía que pagar 8.000 bolivianos. Me he prestado 10.000 bolivianos para completar. No puedo llegar a completar el dinero ahora, este mes es perdido. Tampoco voy a cobrar. Encima viene otro mes más, otra deuda más", lamentó. Asimismo, indicó que la situación los empujo a gastar lo último de dinero que tenía, incluso, asegura que debe pagar para poder usar baños en Confital.
Mientras tanto, los camiones cargados permanecen inmovilizados y los costos para importadores y transportistas continúan creciendo. Según Hilarión, la situación ya es insostenible para cientos de familias que dependen del transporte para generar ingresos.
Los conductores esperan que las autoridades encuentren una solución al conflicto y permitan restablecer la circulación en las carreteras, mientras la incertidumbre se prolonga para quienes llevan más de 30 días viviendo dentro de sus vehículos.