La noche del 24 de junio, un doble terremoto afectó severamente a la costa de La Guaira, en Venezuela. En varias regiones del país caribeño el temblor se hizo notar dramáticamente. Los informes oficiales, dos semanas después, señalan el fallecimiento de más de 4.100 personas.
De inmediato, la ayuda con los damnificados se activó en todo el mundo. En Bolivia, los residentes venezolanos se organizaron para recibir ayuda y enviarla a las zonas de la catástrofe. Según informó Domingo Requena, presidente de los residentes en Santa Cruz, informó que hasta el momento se han enviado 7 toneladas de ayuda que “está en manos de una organización religiosa que se encargó de custodiar y repartir la ayuda”.
Por el momento, siguen recibiendo donaciones y recaudando fondos. “El pueblo, la gente, los amigos han sido, siguen siendo solidarios, y todavía la jornada continua, porque el desastre fue muy grande para solamente evocarnos a una jornada”, señaló Requena. Además, hizo acuerdo que las donaciones pueden entregarse en la Fundación Ayuda Solidaria, ubicada en la calle Suárez Arana, 604.
Sobre los insumos más requeridos, el presidente de los residentes venezolanos en Santa Cruz priorizó la ayuda con alimentos, medicinas y equipamiento. Puntualizó que entre las prioridades están los antibióticos, los analgésicos y los antiinflamatorios. También material que se utiliza para remover los escombros.
Requena lamentó que parte de la ayuda enviada por diversos países “cae en manos equivocadas se destina para otros lados”, aunque aclaró que “la ayuda enviada por Bolivia es administrada por una orden religiosa que garantiza su buen uso”
Críticas a la gestión de crisis
Más allá de la denuncia por el desvío de las ayudas, Requena observó la mala gestión de la crisis por parte del actual gobierno encargado en manos de Delcy Rodríguez. “La estructura policial, digamos así, la inteligencia, contrainteligencia, como lo quiera llamar, sigue vigente. Todos esos esbirros siguen (recibiendo) sueldo”, lo que incide en la gestión de la crisis.
Más incisivo, desde Bolivia denuncia que “las autoridades venezolanas han sido muy irresponsables en esto, porque inclusive desaprovecharon la ayuda internacional que llegó”. Al momento de explicar qué sucedió, revela que “los militares, los cuerpos de seguridad, se pusieron a cuidar caletas, no cuidar personas. Estaban cuidando drogas, estaban cuidando oro, estaban cuidando dinero, no estaban rescatando personas. Y entonces el pueblo, con su propia mano, tuvo que empezar a rescatar a los suyos, vivos o muertos”.
Construcciones defectuosas
Los cuestionamientos del presidente de los residentes venezolanos en Santa Cruz, Domingo Requena, ahondan aún más en la problemática situación que se vive en La Guaira.
Sobre la zona costera, explica que “es una costa hermosa, como todo mi país. En ese sector, en ese departamento vivía una cantidad de personas considerable. Yo creo que cerca de un millón de personas estaban viviendo en ese sector”. Detalló el boom poblacional de La Guaira que, según denuncia, podría ser también un detonante de la magnitud de la catástrofe. “Allí se edificó a raíz de una tragedia que ocurrió hace 26 años. Una vaguada. Es decir, que en dos días llovió lo que debió haber llovido en un año.
Entonces, (el presidente) Chávez, utilizando demagógicamente las estructuras del gobierno para hacer campaña electoral, creó una misión: Misión vivienda. Entonces, cuando la gente se inscribía, le daban un papelito y le decían, aquí te entrego las llaves de tu casa. Y eso eran casas que nunca tuvieron. Le decían que se lo iban a quitar si no iban para las marchas”.
Más allá del uso político de las viviendas, Requena devela que las casas “fueron construidas con materiales de muy mala calidad. Sobre un suelo que no representaba seguridad para esas estructuras. Con materiales de mala calidad, donde los ferros no fueron entrelazados, no fueron amarrados debidamente. Claro, esas estructuras colapsaron con el terremoto”.
Requena apunta de modo claro a la gestión del extinto presidente de Hugo Chávez. “Yo creo que estábamos ante el mayor evento de corrupción administrativa que pudiésemos ver en América Latina, o en el hemisferio. Se gastó muchísimo dinero en una campaña política y de una forma demagógica, para darle esperanza y seguridad a un pueblo. Y fíjate qué pasó”.