El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) confirmó un nuevo caso positivo de rabia bovina en la comunidad de El Portillo, en la provincia Cercado de Tarija, y puso en marcha un plan de contingencia que incluye vacunación, reuniones con los comunarios, cuarentena sanitaria y restricciones a la comercialización de ganado para evitar la propagación de la enfermedad, según informó La Voz de Tarija.
De acuerdo al reporte, el jefe departamental del Senasag en Tarija, Sitty Chávez, indicó que tras que llegaron los resultados del laboratorio que confirmaron el contagio, se desplegaron acciones inmediatas en la zona afectada.
El galeno precisó que se trata del segundo caso registrado en la provincia Cercado y el cuarto en todo el departamento, situación que motivó la coordinación con distintas instituciones para contener el foco sanitario.
La autoridad calificó el caso como altamente preocupante, debido a que la rabia es una zoonosis, es decir, una enfermedad que puede transmitirse de los animales a las personas.
El veterinario explicó que la enfermedad puede transmitirse a través de fluidos corporales, especialmente por la saliva, mediante mordeduras o incluso por el consumo de animales infectados. Asimismo, señaló que la principal hipótesis es que los bovinos afectados fueron atacados por murciélagos hematófagos.
Añadió que, tras controlar el foco inicial, el Senasag desarrollará una investigación para determinar el origen del contagio.
Por otro lado, como parte de las medidas sanitarias, la institución instruyó no consumir animales sospechosos de rabia y recordó que cualquier caso debe ser reportado para la toma de muestras y su análisis en laboratorio.
“Directamente dar parte a Senasag. Nosotros tomamos la muestra correspondiente para enviarla al laboratorio y verificar si se trata de esta enfermedad. El animal muerto se destruye mediante el entierro correspondiente para evitar que sea consumido por perros, personas o que sea comercializado”, afirmó.
Chávez recordó que todos los mamíferos de sangre caliente, incluidos los seres humanos, son susceptibles a contraer la enfermedad.
Como parte del protocolo, se estableció una cuarentena sanitaria de 40 días, durante la cual queda restringida la comercialización y el movimiento del ganado de la zona hasta completar el proceso de inmunización.
“La cuarentena consiste en que los animales no van a ser comercializados ni consumidos sin un certificado de vacunación. Esto dura 40 días y luego ya existe una inmunización completa, se realiza el cierre del foco y recién se puede comercializar el producto”, explicó.
Finalmente, el jefe de la Unidad del Senasag informó que se realizó un levantamiento de información en la comunidad afectada, estableciendo que la zona cuenta con aproximadamente 400 cabezas de ganado, sobre las cuales se ejecutarán las medidas sanitarias correspondientes.