Escucha esta nota aquí

La agrupación Respira Bolivia Voluntarios Santa Cruz, que se ocupa de dar equipamiento médico a los trabajadores en salud, pidió al Servicio Departamental de Salud (Sedes), a través de un comunicado, que norme el uso de las cabinas de desinfección, por el riego que puede significar para la salud

Las investigaciones realizadas por ministerios de Salud de otros países, señalan que las complicaciones que puede acarrear el mal uso de estas cabinas pueden ser peligrosas para la población. 

Según el comunicado, la agrupación ha evidenciado un mal uso de las cabinas y túneles en entidades financieras e instituciones públicas y privadas, y sugiere que estos sistemas de aspersión deben ser utilizados solo en personas que frecuentes escenarios de riesgos o en procesos que requieran la mayor asepsia posible. 

Para ello, además, los trabajadores  deben estar capacitados y garantizar que en el rociado no se expongan a los productos a través de su ropa.

Añaden que no es recomendable el uso de estos sistemas para personas que concurren a supermercados, mercados populares, bancos y otros centros de atención al público ya que representan un riesgo a la salud, debido a que estos no tienen un control gubernamental ni protocolo de preparación de los químicos o de aspersión sobre los usuarios. 

Esta situación, según la agrupación, puede afectar a la salud de la población dado que “las personas que frecuentan lugares de masiva concurrencia no cuentan con la indumentaria adecuada para ser sometidos a tales sistemas de desinfección”, por lo que el líquido desinfectante puede entrar en contacto con la piel, los ojos y la boca.

Para César Morón, arquitecto que diseñó las cabinas de desinfección que Respira Bolivia ha instalado en los hospitales municipales de la ciudad, “de buenas intenciones está hecho el camino al infierno”. 

Considera que el mal uso de estas cabinas no es por malicia sino por desconocimiento y las propuestas de estos artefactos se adelantaron a las regulaciones nacionales. 

“Hay un montón de gente que está ofreciendo las cabinas desde lo comercial. Lo que hay que hacer es poner un freno”, dice. 

Cuenta que se han puesto en contacto con dueños de colegios y considera que esto es lo más peligroso, ya que los niños podrían estar en contacto con químicos que pueden ser nocivos para su salud. “Por eso, es importante hacer la campaña para neutralizar estas cabinas de uso público general”, pide.

En el comunicado, los voluntarios aclaran que las cabinas que han donado son de uso exclusivo del personal de salud, ya que sus protocolos aseguran el uso adecuado de estas herramientas de desinfección, no así las que se usan en lugares de presencia masiva de personas. 

Los problemas de salud


De hecho, Colombia prohibió el uso público de estas cabinas desde el 22 de abril. En el documento, analiza que los usuarios circulan por los túneles y cabinas sin recibir ninguna información sobre el producto que le aplican “o los potenciales riesgos que puede originar el mismo, ni cumplir un protocolo específico, por lo cual, algunos pasan muy rápidamente y otros se demoran más tiempo, unos ingresan con tapabocas, el cual no cambian después del proceso, haciendo que, al humectarse, pierda su eficacia, o el usuario inhale la sustancia de desinfección”.

Si eso es peligroso, peor aún es ingresar sin el barbijo, ya que expone directamente los ojos, nariz y boca a los químicos

Las autoridades sumaron a esto el uso de ropa que no cubre completamente la piel y la mala regulación de estos dispositivos que hace que la ropa se moje y que los químicos pasen a la piel a través de la tela humedecida. 

Citando a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, el Ministerio de Salud colombiano estableció que la composición de los productos utilizados en la cámara de desinfección, como amonio cuaternario (presente en los desinfectantes para piso y ropa), peróxido de hidrogeno (agua oxigenada), ácido peroxicaetico, isopropanol (alcohol isopropílico), hipoclorito de sodio (lavandina), entre otras sustancias, de las cuales ninguna es recomendada para ser aplicada sobre seres humanos.

Estos productos, al entrar en contacto con la piel, los ojos y la boca, pueden desde acelerar infecciones, causar irritación del tracto respiratorio y hasta edema pulmonar o lesiones crónicas en los pulmones.

Además de Colombia, los ministerios de Salud de México, Malasia y Guatemala no recomiendan el uso de las cabinas.