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El amor de una madre siempre será el amor más puro, verdadero, eterno e incondicional. Una madre tiene manos que se han pasado años forjando escudos para protegernos y unos brazos que encierran el mejor y cálido tesoro. Esas manos y esos brazos son valiosos porque trabajan sin descanso para dar sustento a su prole.

Tres mujeres narran cómo gestaron un negocio productivo. Emprender, sin duda, demanda actitud, pero también genera grandes cambios. Nathalia Carvajal soñó siempre ser independiente, a esto se sumó su deseo de superación, miró a su abuela Selva Retamozo y vio que juntas podían crear algo rentable.

Por su parte, Sophie Gonzalez, llegó al país por motivos de trabajo y una vez quedó cesante, decidió apoyar a su esposo en su tarea y le puso el hombro y las manos a la masa o mejor dicho, al negocio familiar. Son historias motivadoras.



Espacio creativo

Nathalia Carvajal Domínguez puso en práctica sus habilidades y añadió la experiencia de su abuela Selva Retamozo Nazrala en el arte de tejer. Ambas apasionadas por los hilos y agujas han unido fuerzas para crear un emprendimiento desde casa. 

Selva tiene cuatro hijas, Laly, Ericka, Viviana y Gabriela. Nathalia es su primera nieta, regalo de su hija mayor y madre de Olivia (10 meses). Conocedora desde su primera infancia del arte del bordado y del tejido a crochet, trasmitió a su nieta sus conocimientos y ahora nada las detiene. La crisis y el apego familiar, gestaron a dos emprendedoras natas. Empezaron a vender en los juntes familiares, caminos de mesa, individuales, porta cubiertos, manteles y cojines. 

Hoy elaboran maceteros decorativos y cestas en macramé y ratán. Para sus artesanías también utilizan lienzo, hilo crudo y pintura para tela. Contactalas al 784-12510 y mirá los diseños en su Instagram espacio.creativo.bo



Panadería Francia

Sophie Gonzalez nació en Nimes y Jonathan Laurenceau, es natural de Aix-en-Provence, ambas ciudades ubicadas en el maravilloso sur de Francia. Desde allá se mudaron a Santa Cruz en julio de 2018. Ella es maestra y él, es panadero certificado. Tienen una niña, que nació en Santa Cruz.

Iniciaron la aventura de la panadería justo al año de haber aterrizado en estas tierras.  Desde casa y con la experiencia de lo aprendido en su país, Jonathan escuchó a su esposa y emprendieron lo que en un inicio en las redes sociales etiquetaron como Panadería Francia. Hoy es una realidad el sueño de tener una tienda. Y luego de crecer en ventas en tiempos de pandemia, consolidaron el nombre. “Nuestra tienda es típicamente lo que podrían encontrar en Francia, desde las 7:00 de la mañana tenemos una grande variedad de panes de masa madre”, dice Sophie, encargada del marketing en las redes sociales.

La panadería está en el barrio Urbarí, calle Chiturí. Encargos al celular 766-62319, y las novedades están en Instagram: panaderiafrancia.scz

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