La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que todos los niños y adolescentes incorporen un mínimo de 60 minutos al día de actividad física de intensidad moderada a vigorosa.

20 de marzo de 2022, 7:00 AM
20 de marzo de 2022, 7:00 AM


La OMS define la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía. La actividad física, tanto moderada como intensa, mejora la salud pues tiene que ver con todo movimiento, incluso durante el tiempo de ocio, para desplazarse a determinados
lugares y desde ellos, o como parte del trabajo de una persona.

En Santa Cruz, esta semana volvieron a clases presenciales la mayoría de los alumnos de colegios públicos y privados, luego de un prolongado periodo de casi dos años de aprendizaje vía online. La situación ha sido objeto de diversos análisis desde el punto de vista psicopedagógico, a partir de los efectos negativos que se pueden dar en los estudiantes, especialmente los niños, luego de haber pasado tanto tiempo sin socializar personalmente con sus pares. 

Uno de los aspectos que se han tomado en cuenta es el tiempo que los alumnos han pasado en casa sin realizar actividad física.

En ese sentido, cabe identificar cuáles pueden ser las principales consecuencias y cómo deberían encarar el tema en los colegios para que los alumnos puedan desarrollar tareas que los ayuden a recuperar esas horas que se perdieron en la inactividad.

El doctor Roberto Ferreira, traumatólogo especialista en medicina deportiva, subraya la importancia de la actividad física en el niño y el adolescente, debido a que se encuentra en pleno proceso de desarrollo. El galeno recuerda que en los colegios se imparte la materia de educación física, la
que, generalmente, es una vez a la semana
y, en estos casos, podría resultar insuficiente si lo que se pretende es que los niños experimenten un mayor movimiento de sus músculos.

“El cuerpo a esa edad está en crecimiento y desarrollo. Y, lamentablemente, la mayoría de las clases virtuales de educación física no garantizaron que el niño permanezca en movimiento. Hemos visto casos de aumento de peso, debido al sedentarismo, entonces, además de una buena alimentación, el permanente entrenamiento es indispensable para ir adaptándose poco a poco al cambio”, menciona Ferreira. El experto aclara que, en las escuelas, los profesores de educación física se encargan básicamente de desarrollar rutinas de gimnasia, acompañados de la práctica de algún otro deporte, como fútbol, básquet y volibol.

“A esa edad, los alumnos tienen más elasticidad o plasticidad, por lo tanto, se adaptan más al movimiento. Es por ello que el entrenamiento debe adaptase a su estado físico, a su edad y a la frecuencia de la actividad. Cuando uno es deportista, eso cambia, esos futuros atletas tienen que ir a centros más especializados, donde puedan desarrollar una actividad más exigente de acuerdo con lo que precisa el deporte al que se dedican”, añade Ferreira.

Estadísticas
La OMS considera a la obesidad como un problema de salud pública que presenta características de pandemia, afectando a más del 60% de la población mundial. La inactividad física constituye el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad en todo el mundo, y es responsable de la
muerte de cinco millones de personas por año, convirtiéndose en una prioridad mundial de salud pública.

La importancia de esto radica en que existe evidencia que es en la etapa escolar donde se deben aprender y fortalecer los aprendizajes de hábitos saludables y del buen vivir para que perduren en la vida adulta. Esto es de vital importancia, debido a que gran parte de la población escolar no realizó la suficiente actividad física para fortalecer su salud en el periodo previo a la pandemia, condición que se acentuó aún más durante los años 2020 y 2021.

Según la OMS, en contexto presencial, el 53,8% de los escolares de 11 a 17 años pasaban más de dos horas diarias en conductas sedentarias, dato relevante considerando la exposición a elementos tecnológicos (computadores, TV,
celulares y videojuegos), que favorecen actividades de bajo gasto energético. 

Según las directrices de la OMS se recomienda que
todos los niños, niñas y adolescentes incorporen un mínimo de 60 minutos al día de actividad física
de intensidad moderada a vigorosa y, al menos tres veces por semana, ejercicios aeróbicos de intensidad vigorosa.