Escucha esta nota aquí

Hasta el mes de julio y por el tiempo que duró el confinamiento, la Dirección del Adulto Mayor y Personas con Discapacidad, dependiente de la Secretaría Municipal de Desarrollo Humano, atendió 152 solicitudes de ayuda de ancianos.

Del total, 50 fueron pedidos de atención médica y 28 requerimientos de orientación, mientras que 25 eran solicitudes de auxilio por violencia familiar (física y sicológica). También se reportaron 19 casos de daño económico o violencia patrimonial, dos de asistencia familiar y seis de abandono. 

"Hubo aumento en el abandono de los abuelitos. Lo que hacemos es citar a los hijos para firmar un convenio porque no es nomás botarlos a la calle. Cuando existe maltrato físico se hace informe legal y se pone en conocimiento de las instancias judiciales, pero si el maltrato es grave, se llega a la aprehensión de los familiares", explicó Katherine Muyuro, directora municipal del Adulto Mayor y Personas con Discapacidad.

Dijo que en casos de violencia "entra el equipo de trabajadora social, sicólogas, etc., se convoca a todos los hijos y después se hace seguimiento para evaluar si se está tratando bien al adulto mayor". 

No videntes en apuros

La oficina de la Alcaldía, responsable de las personas con capacidades especiales, fue contactada por el Instituto de la Ceguera, debido a que sus afiliados están pasando por una grave situación económica debido a la cuarentena. 

Tras un consenso, el Gobierno Municipal pudo ayudar con canastas familiares a 100 de los 1.500 miembros, los que están en situación más crítica. "También aprovechamos para informarles sobre los servicios que prestamos, como apoyo sicológico, trabajadora social y asesoría legal", agregó Muyuro.

Los no videntes del Instituto de la Ceguera tiene sus oficinas en la avenida Busch, entre segundo y tercer anillo, donde prestan servicios de masajes, solo que por el confinamiento no pudieron continuar con su trabajo y generar ingresos.

Foto: Entrega de alimentos a los afiliados al Instituto de la Ceguera