Escucha esta nota aquí

Son profesionales o de oficio aprendido en calles o talleres; son emprendedores o empleados; adultos que acumularon experiencias en días y noches de trabajo insomne o jóvenes con ganas de comerse el mundo con esas energías que solo ellos tienen; son informáticos o artesanos; dedicados a la cultura, el urbanismo, la educación o la defensa de los animales; son hombres y mujeres que con su cotidianeidad y su vecindad cubierta por un mismo cielo han encontrado su denominador común, como en las matemáticas, en una palabra que los define y les llena de orgullo: cruceños.

En esa palabra resumimos el espíritu de esta entrega especial de EL DEBER con motivo de la efeméride cruceña. Todos los años, al comenzar septiembre nos preguntamos: “¿Y este año a qué vamos a dedicar el suplemento especial por el 24?”. Con los años, hemos explorado variadas formas de llegar al corazón de nuestra audiencia, en este caso particularmente a la que habita nuestra ciudad y el departamento, con permiso de nuestros lectores del resto del país.

Cada nuevo año intentamos diferenciarnos de los años pasados, y aunque en ocasiones no podemos evitar volver a caer en aquellos elementos simbólicos que ni con el paso del tiempo disminuyen nuestra emoción, hacemos el esfuerzo por dirigir nuestra mirada periodística a horizontes antes no explorados.

Por esa razón, este 2021 el suplemento de homenaje a nuestra tierra está dedicado a una pequeña, pero significativa muestra de los habitantes de este rincón privilegiado del mundo: los cruceños.

Cruceños, sin entrar en mayores disquisiciones, a sabiendas de que si hay una región que mejor recoge la diversidad del país, es Santa Cruz.
Cruceños que nacieron en libertad o adoptaron de por vida esa vocación de ser libres que hace tan singulares a los habitantes del departamento.

Cruceños que no se cambian por nadie; que llevan tatuada en la piel la identidad, la tradición, pero también la firme mirada al futuro; cruceños que se saben depositarios de la esperanza de un país que quiere seguir sus pasos agigantados en esa búsqueda de mejores días que nunca se acaba.

A ellos, los hijos de la tierra que está de aniversario, está destinado este producto especial con la idea de mirar en cada uno de los retratos una parte de uno mismo, como quien se observa en un espejo, aunque el rostro sea diferente. ¡Felicidades Santa Cruz!



Comentarios