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Adriana Ábrego Saldías tenía marcado el 16 de marzo en su calendario. Después de 5 años de formación en la Universidad Privada Domingo Savio (UPDS) quedaban 4 días para culminar su profesionalización como contadora. “Era un fin de semana nada más para presentarme ante el tribunal examinador", recuerda Adriana, cuyo título universitario estaba al alcance de su mano.

Pero el viernes anterior, un viernes 13, una llamada la dejó congelada. El acto de defensa formal de grado quedaba postergado “hasta que esto (la pandemia) pase”. Adriana confiesa que sintió un alivio inicial que liberó la carga de estrés, pero que, en seguida, la incertidumbre se apoderó de ella. “Me invadió la frustración. Como estudiante, a uno le preocupa la defensa de tesis y quiere salir de eso, afrontarla y lograrla”. Al colgar la llamada, una duda le invadía: y ahora, ¿cuándo será?.

El vicerrector de la UPDS, José Landriel, reconoce que la suspensión de las clases afectó a las universidades. Sólo en su sede de Santa Cruz, unos 300 estudiantes, entre los que postergaron las defensas y los que se prepararon durante el primer semestre del año, aguardaban impacientes una solución.

El panorama se repite en otras universidades. Sólo en las universidades privadas, más de 1.000 estudiantes retrasaron sus defensas de tesis por culpa de la pandemia.

Kathianay Montaño soñaba con ser abogada. Al igual que muchos compañeros de la Universidad NUR, los últimos meses se había concentrado en la preparación de su examen de grado, pero la pandemia dejó todo en el aire. Reconoce que, desde la universidad, tuvieron un acompañamiento constante, pero, aun así, la incertidumbre reinaba entre los egresados.

Curiosamente, el 6 de junio, Día del Maestro, se promulgó el Decreto Supremo 4260, que avalaba la complementariedad de la educación presencial, semipresencial, virtual y a distancia. Era una luz verde para universidades y estudiantes que, antes incluso de la presentación de la reglamentación, ya avanzaron con sus propios protocolos.

Para el vicerrector de la NUR, Gustavo Ortega, con esta disposición se abrían las oportunidades que permitirían las soluciones. “Hemos revisado los reglamentos de defensa presencial (que maneja la NUR) y se ha completado con un protocolo de bioseguridad”. La mayoría de las universidades adecuaron los rituales de defensa de grado a la reglamentación planteada por el Ministerio de Educación para las defensas de tesis virtuales. Ante todo “el rigor académico y el cumplimiento de las exigencias académicas se mantiene como si fueran las defensas presenciales”, dice Ortega.

La Universidad Autónoma Gabriel René Moreno ha sido una de las últimas en validar los procedimientos. La decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Juana Borja, reconoce que “la pandemia ha transformado la educación y ha obligado a adaptarse, no solo a los profesores, sino también a toda la parte reglamentaria para que se incluya la tecnología como una extensión”.

Borja explica que, ante todo, debe primar “el rigor científico que supone una defensa de grado” y el acceso a los medios virtuales se realiza respetando la seriedad académica. “Son defensas públicas que se transmiten desde las páginas oficiales. Se gana transparencia, calidad y seriedad”, señala la decana.

50 estudiantes de la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Uagrm aguardan su fecha para la defensa de grado. En otras universidades, como la Unifranz o la UPDS, ya han procedido con la defensa de una treintena o más de estudiantes.

Adecuación de espacios

Cada universidad ha adaptado la modalidad de defensa virtual a su propio estilo con el fin de garantizar la conectividad. La NUR cuenta con un espacio adaptado en la propia universidad, donde el estudiante se puede hacer presente el día de la defensa. De esta manera, garantiza la fluidez de la transmisión. 

En la Domingo Savio han optado por respetar al pie de la letra el reglamento y el estudiante defiende desde su casa. Para ello, el equipo técnico de la universidad constata la calidad de la conexión y otros pormenores que permitan una defensa clara.

En otras universidades continúan con las defensas presenciales bajo rigurosos controles de protocolo y limitando el ingreso de personas a la sala. Es el caso de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA) y la Unifranz, aunque esta última permite las dos modalidades, presencial y virtual.

En los casos de defensa desde el hogar del estudiante, “la universidad recurre a un programa y toma el control de la computadora mientras dura la defensa. En estos casos, el estudiante solo puede tener dos programas abiertos, el de la sala de conexión con el tribunal y el de la presentación. El equipo técnico de la universidad se encarga de monitorear que todo sea así”. Landriel observa que desde su universidad han sido muy cuidadosos en respetar todos los procesos para evitar complicaciones.

Además, agrega, todas las defensas virtuales se graban y quedan registradas. Las defensas presenciales, que eran públicas, no requieren esta medida de control.

Nervios reales en conexiones virtuales

Adriana Ábrego se presentó ante el tribunal el 14 de agosto. Antes de eso, los técnicos de la Domingo Savio realizaron diversos testeos para ‘autorizar’ la defensa. El protocolo dispuesto desde el ministerio exige una revisión técnica anticipada para certificar tanto la conexión de internet como las condiciones de sonido, iluminación y aislamiento de la sala elegida por los estudiantes.

Ábrego recuerda que estas pruebas le provocaron una mayor ansiedad los días previos a la defensa. “Cualquier incidente podía suponer una suspensión de la defensa”. Además de tener que estudiar, Adriana estaba pendiente de que nada fallase ese día. “En mi casa todos desconectaron internet para que no hubiera una bajada de señal”. Recuerda que su familia, aguardaba en la sala mientras ella se presentaba ante el tribunal.

Para evitarse cualquier tipo de inconvenientes y tener un espacio de tranquilidad, Kathianay Montaño optó por participar desde un espacio habilitado en la propia universidad, que ya cuenta con todos los equipos requeridos por la reglamentación del ministerio.

Para Montaño, la defensa virtual es “una experiencia diferente, interesante porque no se siente mucho la diferencia”. Durante la defensa de grado ve en una gran pantalla al tribunal y con el buen sonido todo parece  "natural”. Revela que al inicio tenía más nervios porque a la presión del examen se suma la inquietud por la tecnología, “pero una vez que empiezas y al no tenerlos físicamente, es más llevadero”.

Salas de encuentro

Otra de las particularidades de la defensa virtual de grado remarca la importancia de contar con salas de reuniones diferenciadas. La principal incorpora a los miembros del tribunal y al estudiante defensor. “Todo lo que acontezca en la sala será grabado”. 

El decano académico de la Unifranz en Santa Cruz, Carlos Perrogón, considera que el hecho de registrar la defensa de grado provoca un impacto positivo en la vida académica. Algunas universidades difunden estas defensas desde sus páginas digitales.

En una segunda sala, el tribunal debate la defensa y emite la calificación final que será reflejada en el acta. El acceso a esta sala estará restringido y sus deliberaciones, inapelables, no serán registradas en vídeo.

Perrogón observa ciertos beneficios de las defensas de grado virtuales que no se podían realizar en las presenciales. “El docente contrarresta lo que está en el documento y se tiene acceso a la información en tiempo real lo que permite corroborar la información que el estudiante argumenta”.

De todas maneras, tanto Ortega como Landriel sugieren un proceso de capacitación previa para los integrantes del tribunal evaluador, puesto que para ellos esta dinámica también es novedosa. “No está demás recordar la relevancia del acto académico, del rigor que se precisa y de la trascendencia para el estudiante y la universidad”, subraya.

La lectura del acta

Todos los nervios acumulados durante la preparación y al defensa parecen juntarse mientras el tribunal debate el resultado de la defensa. Kathianay revive ese instante de ansiedad y la impaciencia y describe que, una vez convocada nuevamente ante el tribunal, solo quería que lean la nota. Al escuchar: “aprobada con 80”, respiró tranquila mientras la sonrisa revelaba su felicidad.

Su familia se había desplazado hasta las inmediaciones de la universidad para compartir con su hija el resultado de la defensa.

Para Adriana, la lectura del acta también fue un momento de tensión e incertidumbre. Su segundo encuentro ante el tribunal le colocó frente al acta de defensa. El documento ocupaba toda la pantalla y, por más que quisiera desplazarlo o deslizar la pantalla, la parte final, donde está la nota, no se revelaba. La presidente de mesa “leía el acta hasta llegar a la parte final que aparece la nota de aprobado 76. En ese momento, de la alegría, comencé a llorar, tanto que, cuando mi padre me vio, pensó que había reprobado”.

El último trámite que señala el reglamento de defensa virtual de grado dispone un periodo de 24 horas para que el acta física, el que establece la nota de defensa, sea firmada por cada uno de los participantes en el acto.

Es posible acudir a la firma digital del acta, pero ante la dificultad de que todos los integrantes de los tribunales realicen los trámites de habilitación ante Fundempresa, las universidades optan por esta opción.