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No es una época fácil, la sensibilidad anda a flor de piel. El Día de la Madre, que en situaciones más 'normales' implicaría almuerzos, cenas, centros comerciales llenos, regalos, bulla y grandes grupos familiares, hoy es reflexión y plegaria. El Covid-19 puso de cabeza al mundo y sus certezas.

Para muchos, este 27 de mayo será distinto. Por ejemplo para Inés Terrazas, una mujer que tuvo que ampliar su cuarto y su corazón para acoger a dos sobrinos, además de sus dos hijos. Con la muerte de su hermana por violencia doméstica, volvió a convertirse en madre.

Cuando pidió ayuda en el grupo de Facebook Alguien Sabe, su necesidad recibió desde propuestas sexuales por inbox, hasta sugerencias de que se ligara para no tener tantos hijos. Nadie sabía su historia, pero ya la juzgaban. Se compadeció de ella Ingrid Vaca Díez, y con otras voluntarias, le consiguió un horno para hacer panes, una heladera y algunos otros artículos para ayudarse a generar ingresos. Ahora pide ayuda sicológica para sus sobrinos que vivieron muchas penurias.

Foto: Inés y su familia al recibir la donación

EL DEBER conoció la historia de Gloria Coronado en una fila del Plan 3.000 para cobrar la Renta Dignidad. Sentada en su silla de ruedas llegó desde el barrio Cupesí Terrado, donde alquila un cuarto, empujada por su nuera, de quien se hace cargo, además de sus cuatro nietos, uno de ellos con capacidades especiales. 

Cuando no había cuarentena, Gloria vivía de vender tarjetas telefónicas en el Mercado del Plan 3.000. Con afanes para ella y el chofer, se subía al micro y apelaba a la solidaridad de sus clientes. Actualmente sobrevive con los bonos del Estado y la donación de alguna canasta familiar.

Foto: Gloria Coronado junto a uno de sus nietos, afuera de su casa

La de Paola Valdivieso es una cuarentena de felicidad. Los días es esta conductora radial transcurren al lado de Isabel, su primogénita de casi un año. Cuando pensó que necesitaría de tratamientos médicos para concebir, la providencia la convirtió en mamá y este 27 de mayo estará arropada por unas manos pequeñas que la derriten.

Foto: Paola Valdivieso con su hija

La familia de Rosa María Ticona pasará este 27 de mayo ansiando su recuperación. La funcionaria de la Caja Nacional de Salud se encuentra en terapia intensiva en ese centro de salud, debido al coronavirus. La buena noticia es que, tras que sus hijos apelaron al buen corazón de la población, ella ya consiguió su primera dosis de plasma, ahora esperan que con el tratamiento ocurra el milagro del Día de la Madre.

Foto: Rosa María Ticona, cuando se encontraba sana, con sus nietos

Alegría a medias. Así cataloga la estilista Marisa Viera esta etapa. Se encuentra en los últimos días de su embarazo, esperando a su primogénito, Matteo Thomas, pero debido al cierre de las fronteras, el papá, que vive en Canadá, no logra llegar al parto, a pesar de la colaboración de las autoridades.

Marisa tiene emociones encontradas, primero sintió miedo por el virus y hasta planificó dar a luz en su casa, asistida por especialistas, pero la convencieron de ser atendida en una clínica. Si el papá no llega, el nacimiento será visto por él a través de una transmisión y Marisa pasará sola la internación, ya que no recibirá visitas porque su mamá pertenece al grupo de riesgo.

Foto: Cuando la emergencia acabe, Marisa se irá a vivir por un año y medio a Canadá, donde se casará con el papá de su niño

Esta es una de las pocas veces que la incansable presidenta de la Fundación Davosan, Dora Luz de Dávila, hace caso a los suyos y se queda en casa. Quieta jamás. 

Debido a que supera las ocho décadas y entra en el grupo de riesgo ante el coronavirus, 'Dorita', como la conocen, monitorea su labor por celular, ya que la atención en hemodiálisis continúa activa, aunque no en farmacia. Y a pesar de la crítica situación de Davosan, el teclado no para, sigue en la búsqueda de fondos, y de paso cocina para los suyos.

Foto: Dora Luz Revuelta de Dávila, la presidenta de las damas de rosado

Hace un año que la venezolana Alvialis Martínez no ve a su hijo Dayver (17), quien quedó al cuidado de su abuela y bisabuela. 

Ella salió de su país en busca de mejores días, como una de las cinco millones de protagonistas de la diáspora, desde Bolivia mandaba un dinero quincenal, 20 dólares, para ayudarlos en la alimentación, pero durante la cuarentena se le ha dificultado, porque los mercados y los micros, donde se gana la vida vendiendo dulces, no trabajan normalmente.

Dice que extraña a su gente, que se siente triste en fechas como esta y que desearía traer a su descendiente cuando acabe sus estudios y ella mejore su realidad. Mientras tanto, lidian con los apagones y la caída de Internet en Venezuela, para mantenerse en contacto.

Foto: Alvialis con su hijo, Dayver

Para Antonieta Estrada la vida no ha sido fácil, es mamá sola de un joven. Se gana la vida vendiendo dulces por la zona sur de la ciudad. Durante la cuarentena se vio en apuros; imposibilitada de ganarse la vida como antes, tuvo que apelar a la solidaridad para pagar su alquiler y comer.

La cuarentena no finaliza, pero tiene que generar ingresos. Ya lleva unos pocos días saliendo a vender sus golosinas, para lograrlo sale a mediodía de su casa, en la avenida Nuevo Palmar, barrio Los Lotes y sexto anillo, camina hasta la plaza Blacutt y regresa, también a pie, pasada la medianoche, dice que 'esquivando' malvivientes.

Foto: Antonieta con sus dulces, ya llegando a su casa de noche

El drama de la doctora de Emergencias, Miriam Illescas, se viralizó en redes sociales cuando su familia pedía donadores de plasma hiperinmune para que ella salga del estado crítico que la tenía postrada en terapia intensiva del hospital Japonés, por culpa del coronavirus. 

Poco antes del Día de la Madre, Miriam compartió un audio dando una gran noticia, estaba mucho mejor gracias a que encontraron el plasma y le pusieron la dosis necesaria. "Estaré bien, me levanté orando y alabando", dijo agradecida a la gente que estuvo pendiente de su estado de salud. Por su parte, su hijo, pidió que sigan elevando plegarias por ella.

Foto: La doctora Miriam Illescas, emergencióloga del Japonés

'Nena' Serrate de Pacheco no quiere fotos, pero quiso compartir su historia para animar a más personas a ayudar a la gente que está necesitada en tiempos de cuarentena. 'Nena' siempre ha pertenecido a grupos femeninos solidarios, uno de ellos Mujeres de Ayuda Social. 

Al ser adulta mayor, se vio obligada a acatar el confinamiento de forma disciplinada, pero estaba inquieta al saber que muchos pasaban hambre. Encontró quién la ayude a entregar lo que ella conseguía, primero compró pollos para ollas comunes, y luego acopló a sus amigas costureras, con ellas reúne Bs 500 semanales para ayudar al prójimo.

Y aunque no ha visto a sus hijos ni nietos en este tiempo, mantiene la mente y el corazón ocupados al saber que hace el bien.

'Isabel', nombre ficticio, está recluida en Palmasola, esperando con mucha ilusión salir por cumplir buena parte de su sentencia por estafa. Ella está privada de libertad, no así quien la involucró, "la cuerda siempre se rompe por el lado débil", sostiene.

Desde Navidad no ve a sus dos hijos menores, su padre no los lleva desde que inició una nueva relación. 

A sus hijos mayores, ya adultos, no los ve desde hace dos años, dice que por las colas para ingresar y las 'sacadas' de plata. Su mamá, de la tercera edad, tampoco puede visitarla, y la última visita de su hermana la recibió después de Año Nuevo. 

Dice que pasará el Día de la Madre sola en su cuarto, "me queda hablar con teléfono con ellos y decirles que estoy bien aunque por dentro me sienta destrozada. Es suficiente con que para ellos sea un dolor grande por mis errores", dice, no pierde la ilusión de rehacer su vida, tras tres años encerrada.

Por el momento finge que no pasa nada, que el hermano que más la visitaba falleció sin que ella lo acompañe, "si entro en consciencia el dolor me consume. Asumo mi responsabilidad hasta donde cometí mi delito, mi error más grande fue dejarme usar como palo blanco, mientras que los culpables disfrutan su libertad, el dinero, duermen con su familia en cama caliente y salen en los medios como funcionarios públicos decentes. Algunos son intocables", suspira.