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Santa Cruz, la principal plaza económica del país, durante los últimos años ha tenido unas variables macroeconómicas que le han permitido destacar.

Así, mientras Bolivia registraba, en 2016, un crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB), por el orden del 4,3% y en 2017 de un 4,2% al igual que en 2018, para luego en 2019, bajar a un 2,2%, en Santa Cruz, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el crecimiento de su economía estaba por arriba del 50%, en comparación con el desempeño nacional. Así, en 2016, 2017 y 2018 el PIB cruceño se ubicó en un 6,6%, 6,7% y 5,8%, respectivamente.

Es en 2019, cuando el PIB de la región crece un 86,3% con relación al nacional, pues cerró en un 4,1%, mientras el de Bolivia se ubicó en el orden del 2,2%.

El economista Germán Molina, considera que este desempeño del aparato productivo de Santa Cruz no es resultado de una casualidad, sino la prueba concreta de cómo desde 1970, la industria, el comercio y el agro se han ido consolidando a partir de un modelo de libertad económica, con mirada al mercado interno y apostando por excedentes para su exportación.

Otro aspecto que se debe destacar es que tiene la mayor población. En 2019, según el INE contaba con más de 3,2 millones de habitantes y según las proyecciones para fines de 2020 se calculaba superar los 3,3 millones. Mientras que, la migración interna anual se estima en 13.201personas a una tasa de crecimiento poblacional del 2,18% anual.

Generación de divisas

En cuanto al desempeño del comercio exterior, aquel que genera ingresos al país, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) con datos preliminares del INE, durante la gestión pasada, el país exportó $us 6.897 millones, de los cuales un 29,5% ($us 2.039 millones) correspondieron a Santa Cruz, mientras que, Potosí, comercializó por un valor de $us 1.490 millones y La Paz, por un monto de $us 1.219 millones.

Gary Rodríguez, gerente general del IBCE, sostuvo que el comercio exterior es una actividad estratégica que permite al país y en especial a Santa Cruz, contar con divisas para que éstas sean utilizadas en las importaciones.

“Esto se debe a que Santa Cruz tiene una oferta exportable más diversificada. En 2020 comercializó 340 productos, lo que demuestra una canasta exportadora muy amplia. Con una fuerte presencia agropecuaria, industrial y forestal maderera”, subrayó Rodríguez.

Además, hizo notar que en 2020 -en plena cuarentena- uno de los pocos sectores que creció fue la actividad agropecuaria por encima de los hidrocarburos, un aspecto fundamental si se tiene en cuenta que Santa Cruz produce el 70% de los alimentos que consumen los bolivianos.

Ya en el periodo enero-julio de 2021, el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, detalló que las actividades que más crecieron fueron minería con el 53,4%; construcción un 32,8%; transporte y almacenamiento el 22,6%; hidrocarburos un 14,8% y la industria manufacturera el 10,7%. Algo que, de acuerdo con Molina, salvo la minería, en Santa Cruz está presente, con una posición dominante, en la actividad de la construcción, transporte y almacenamiento, hidrocarburos y la industria manufacturera.



El aporte a Bolivia

Si Santa Cruz es hegemónico en el comercio exterior, también marca la diferencia en la generación de riqueza para la economía nacional. Así, de acuerdo con el INE, en 2019 el PIB nominal fue de $us 40.900 millones, de los cuales la industria, el agro, el comercio y el sector exportador cruceño contribuyeron con $us 12.185 millones (cerca del 30%).

A decir de Juan Pablo Suárez, presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz y director del Instituto Cruceño de Estadísticas (ICE), es otra muestra del potencial económico que tiene el departamento a tiempo de precisar que el PIB es un indicador estadístico que mide el valor total de los bienes y servicios producidos dentro de una economía geográficamente determinada y por un periodo establecido.

Otras de las variables macroeconómicas que ubican en el primer lugar a Santa Cruz es la que tiene que ver con el PIB per cápita, que no es otra cosa que el PIB nominal de un país o departamento dividido entre el número de sus habitantes en un determinado periodo que habitualmente es un año.

Así, en 2019, el PIB per cápita cruceño fue de $us 3.695, el más alto de Bolivia, lo que demuestra las posibilidades que tienen las personas de logar mejores ingresos en comparación con el resto de los departamentos.

Algunas recomendaciones

Molina considera que para que los números sigan acompañando a Santa Cruz, en beneficio del país, el Gobierno debe entender que frenar las exportaciones de ciertos productos, bajo el argumento de garantizar el mercado interno es un error que no hace otra cosa que frenar a la industria nacional, especialmente a aquella que le otorga valor agregado a sus exportaciones y que ante este contexto internacional de mayor demanda de productos agroindustriales y materias primas, los exportadores no pueden estar supeditados a la burocracia de los cupos de exportación.

Mientras que, para Suárez, la distribución de los ingresos tributarios es un tema vital que se debe modificar, pues a su criterio ya no es sostenible que el Gobierno central se quede con el 86% de los recursos y el 14% se lo tengan que ‘pelear’ los más de 300 municipios, los nueve departamentos y las universidades.

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