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“Mi niña está grave”: drama de una madre ante el diagnóstico de sarampión que llegó tarde

Martes, 26 de mayo de 2026 a las 07:23
Briana Méndez, madre de Sheila, permanece en el pasillo de espera. Ayer donó sangre para su hija. Foto: Ricardo Montero

La menor de 7 años fue atendida en distintos hospitales y centros privados por apendicitis, chikunguña y una infección grave hasta que finalmente se supo que era sarampión. Se encuentra en terapia intensiva y su estado es crítico
 

Desde hace 23 días, Briana Méndez (24) lucha por la vida de su única hija, Sheila, de siete años, que está en terapia intensiva del hospital Mario Ortiz. Desde entonces, la niña ha pasado por varios hospitales y centros privados sin un diagnóstico claro y ahora permanece en estado crítico con un cuadro que finalmente fue identificado como sarampión.

No se explica cómo contrajo la enfermedad, ya que está segura que la niña tiene todas sus vacunas, incluso recibió el refuerzo en marzo. Su pronóstico es reservado debido a las complicaciones graves del virus.

La madre cuenta que sus síntomas comenzaron con fiebre, dolor de cuerpo y escalofríos. Su peregrinaje comenzó en el hospital Pampa de la Isla, donde estuvo tres días y la trataron por sospecha de apendicitis. Como la fiebre no paraba, fue derivada al hospital Francés, donde permaneció algunos días sometida a estudios y análisis. Sin embargo, los resultados no arrojaban certezas y solo se hablaba de una “infección fuerte”.

Estando en el hospital Francés, Briana notó que a su hija le aparecieron ronchas en las axilas y las entrepiernas, pero al quinto día seguían sin diagnóstico. Desesperada, decidió llevarla a centros privados: en uno sospecharon nuevamente de apendicitis; en otro le recetaron medicamentos para el chikunguña. Como la fiebre no cedía, acudió a otro médico, quien, tras revisarla, le advirtió: “Tu hija está mal del corazón. Si querés que se salve, hay que internarla de inmediato”.

Asustada, la madre la trasladó al hospital de niños, donde ingresaron la madrugada del 7 de mayo. Los exámenes revelaron miocarditis aguda, una inflamación del corazón. Durante cuatro días fue tratada por el problema cardiaco y una infección, cuyo origen aún se desconocía.

Días después, recibió el alta por parte del cardiólogo, pero continuó internada porque la fiebre regresaba. Nuevos estudios detectaron parvovirus. “Ahí recae. Le colocaron oxígeno. Ahí también me dijeron que dio positivo a sarampión. Recién supe el diagnóstico”, relata. Fue entonces cuando la trasladaron a terapia intensiva y la aislaron. “Ahora me dicen que tiene todos sus órganos inflamados”, cuenta con la voz quebrada.

La niña también ha sido sometida a diálisis, pero el tratamiento no está dando resultados, mientras continúa recibiendo inmunoglobulinas. “Lo único que me dicen los médicos es que mi niña está en un estado muy crítico”, dijo este lunes en los pasillos del hospital, luego de donar sangre.

A la angustia por la salud de su hija se suma la preocupación por  conseguir recursos para costear el tratamiento, porque el Sistema Único de Salud (SUS), no cubre todos los medicamentos. “Estamos haciendo kermés, pidiendo ayuda. Las inmunoglobulinas son caras: cada frasco cuesta hasta 1.000 bolivianos, aunque a veces me lo dejan en 650. Solo para el corazón me pidieron 11. En total, mi niña ya recibió 26”, explica.

Cada día implica nuevos gastos que pueden alcanzar los 900 bolivianos en recetas. “Ya no doy, no sé de dónde sacar”, dice, mientras sigue recorriendo pasillos del hospital, incluso después de donar sangre, aferrada a la esperanza de salvar a su hija.

Las autoridades de salud impulsan la campaña de vacunación contra el sarampión, luego de que Bolivia registrara un incremento de casos, la mayoría en Santa Cruz.

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