Escucha esta nota aquí

Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, mostró optimismo con respecto a las perspectivas económicas de su país durante el lanzamiento de su nuevo plan agrícola el mes. “Este año será el de la nueva economía pospetrolera. Estamos construyendo la nueva economía con una sólida base en el campo”. Pero sus comentarios optimistas se contrastan con las protestas masivas en contra del Gobierno que han surgido a través del país conforme sigue desenvolviéndose la crisis económica, forzando a los venezolanos a enfrentar largas filas para obtener alimentos y bienes básicos y causando la escasez de hasta las medicinas más básicas en los hospitales.


No parece que las perspectivas del país vayan a mejorar en un futuro cercano. Focus Economics afirmó en una nota reciente que creía que Venezuela “permanecería en una profunda recesión ya que no es probable que los problemas estructurales que afligen al país sean abordados”.  


La mayoría de las estadísticas sobre la economía venezolana no son fiables o han sido descontinuadas, a raíz de la suspensión de la recopilación de datos de contabilidad nacional en 2015.  El Fondo Monetario Internacional (FMI) solo tiene información parcial de la actividad económica del país, ya que su última interacción con las autoridades venezolanas fue en 2004. Pero algunas cifras sobre las interacciones de Venezuela con el resto del mundo ofrecen una visión clara de la magnitud de sus problemas.  


En primer lugar, los venezolanos están abandonando el país. En enero España recibió un número récord de solicitudes de asilo -normalmente hechas por personas que están huyendo de la persecución por factores de discriminación racial, religiosa o política- realizadas por venezolanos. Esta cifra excedió el récord de solicitudes de Siria en medio de la crisis de refugiados de Europa. Los venezolanos fueron la fuente principal de solicitudes de asilo en España el año pasado –cerca de 4.000- formando una cuarta parte del total. 


Datos provenientes de EEUU presentan una historia similar. Venezuela se ha convertido en la fuente principal de solicitudes de asilo en EEUU, formando cerca de 23% del total de solicitudes recibidas en el país. Ese número se duplicó con creces en 2016. 


Segundo, la inversión extranjera prácticamente ya no existe. Las compañías extranjeras en su mayor parte han suspendido sus inversiones en Venezuela, y algunas han detenido sus operaciones existentes, como en el caso de General Motors después de que una de sus plantas fue confiscada por las autoridades locales. 


Los datos estadounidenses muestran que en 2016 la inversión extranjera directa neta de EEUU en Venezuela se volvió negativa por primera vez desde que comenzó la recopilación de esta serie de datos a principios de 1990. El año pasado Venezuela fue el único país que tuvo un flujo negativo neto de ingresos con EEUU entre los 58 países cuyos datos estaban disponibles. 
Esta tendencia no se limita a EEUU. La inversión y las adquisiciones del extranjero se han estancado, y no ha habido nuevos tratos este año, lo que contrasta con los $us 6,8 mil de nuevos proyectos en 2010.  
Los comentarios de Maduro sobre una era pospetróleo tienen algo de verdad, dado que las exportaciones petroleras de Venezuela – 90% del total de sus exportaciones en términos de valor- se han colapsado, tanto por la caída de precios como de volumen producido. Hace cuatro años las economías globales estaban importando cerca de tres veces más en términos de valor de Venezuela. “El país está enfrentando un colapso económico sin precedentes, causado por mala gestión política y exacerbado por los precios bajos del petróleo”, afirmó Jean-Philippe Pourcelot, economista experto en Venezuela de Focus Economics. 


Tercero, el país tiene una escasez de dinero en efectivo. Venezuela ha estado utilizando sus reservas exteriores para financiar pagos de bonos, las cuales se han reducido a $us 10.000 millones en comparación a $us 30.000 millones antes de que Maduro asumiera el poder. El valor del dinero en Venezuela se está reduciendo al ritmo más rápido que se ha visto a nivel mundial. El FMI estima que la inflación se disparará a 720% este año y seguirá subiendo aún más en los próximos años. 


Los economistas están en desacuerdo con respecto a la tasa de inflación actual de Venezuela, presentando estimados que abarcan desde 350 a 2.200%. Los estimados de crecimiento también varían, desde una expansión del 1,1% hasta una contracción de más del 7%. 


 Según los datos del FMI, el producto interno bruto (PIB) de Venezuela se contraerá un 7.4% en 2017, lo cual significa que la economía se habrá encogido aproximadamente 30% desde 2013, que es una de las contracciones económicas más grandes que se han visto en una época de paz desde la segunda guerra mundial. En comparación, la crisis económica de Brasil parece una pequeña irregularidad. 


Las cifras del FMI muestran que un país que tenía el PIB per cápita más alto de América Latina en 1980 actualmente no se encuentra entre las 10 principales economías de la región y que su economía es más pequeña que las de Colombia, Chile y Perú.  

Comentarios