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Antes de iniciar su mandato soltó en llanto por la violencia que atacaba a Bolivia y, luego, con la banda presidencial puesta, le presentó al mundo entero a una líder fuerte y determinada. Así también, atrás quedó la Jeanine Áñez alegre y sencilla de las fotos de Facebook e Instagram, pues sus cuentas hoy son ultraprivadas. Antes de que su cotidianidad quedara limitada para sus contactos, sus imágenes llenas de animales formaron un collage que circuló por las redes sociales.

Las imágenes son 100% reales y así también es ella con el mismo porcentaje de certeza, confirmado por su entorno. Defensora acérrima de los animales, extremadamente sensible con los perros y gatos abandonados, y loca de amor por Vicente, un pinscher adoptado, y Emilia, una gata rescatada. A ellos los extraña tanto que pronto se mudarán a La Paz.

Cuentan que Vicente es el cuarto perrito que acurrucó, los anteriores murieron por la edad. Recuerdan que una de sus mascotas fue un caniche que la presidenta recogió de la calle con la piel completamente comida por la sarna. Ella lo cuidó, lo curó y lloró con el último suspiro del animal.

Su debilidad es tal que alimentaba a más de 15 gatos de su antiguo vecindario en Trinidad. Si bien los felinos no vivían en su casa, algunos se hospedaban ocasionalmente y ella siempre los esperaba con sus puertas abiertas.

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