”A una vaca no se le puede pedir que deje de producir leche porque no hay diésel”. La frase del presidente de la Confederación Agropecuaria Nacional (Confeagro), Klaus Frerking, sintetiza el impacto que la escasez de combustibles comienza a tener sobre el aparato productivo. Mientras YPFB calcula que la normalización del abastecimiento demorará hasta finales de julio, el sector agropecuario advierte que la producción no puede ajustarse a los tiempos de la logística.
Frerking aseguró que el problema ya tiene consecuencias medibles. Explicó que YPFB debía distribuir tres millones de litros de diésel por día en Santa Cruz, pero actualmente entrega 2,5 millones, es decir, 500.000 litros menos cada jornada. “Necesitamos soluciones, no que nos traigan más problemas. Venimos de 53 días de bloqueos y ahora nos dicen que hasta fin de mes se va a solucionar el combustible”, reclamó.
El dirigente explicó que ese déficit ya repercute sobre las principales cadenas productivas del departamento. Citó como ejemplo la zafra cañera, que comprende unas 200.000 hectáreas en el norte cruceño y de donde proviene entre el 95% y el 96% del azúcar que consumen los bolivianos, además del 100% del etanol producido en el país. “Lo que no coseché esta semana ya no lo voy a poder recuperar. Si la planta está lista, está madura para cosechar, tengo que hacerlo en el momento correcto”, advirtió. Añadió que la misma situación se presenta en cultivos como la soya y en actividades pecuarias, donde los ciclos productivos no pueden interrumpirse por la falta de combustible.
Frente a esas observaciones, el presidente de YPFB, Sebastián Daroca, sostuvo que Bolivia dispone de gasolina y diésel suficientes para abastecer el mercado interno. Explicó que los combustibles ingresan desde distintos puntos de importación y que las dificultades responden a la logística de distribución y a los controles de calidad aplicados antes de la comercialización.
Como respaldo a esa explicación, Daroca detalló que YPFB mantiene más de 11 millones de litros almacenados en Puerto Suárez, desde donde el combustible se distribuye por ferrocarril y cisternas hacia Santa Cruz. Añadió que cada semana llegan por la hidrovía barcazas con 10 millones de litros de gasolina y que a finales de julio se prevé recibir el primer lote de 10 millones de litros de diésel por esa misma ruta
Además, informó que desde este jueves se reanudará la importación de diésel por ducto desde Refinor, con otros 6 millones de litros semanales, mientras que en Arica existen 17 millones de litros almacenados y se espera la descarga de un buque con 50 millones de litros adicionales.
Mientras tanto, las filas continúan formando parte del paisaje cotidiano en las principales ciudades del país. En algunos surtidores los tanques permanecen vacíos; en otros, los conductores esperan durante horas para conseguir gasolina o diésel.
La diferencia entre ambas posiciones ya no radica en la existencia del combustible, sino en el tiempo. Para YPFB, la normalización requiere algunas semanas más. Para el sector agropecuario, ese plazo coincide con labores que no admiten postergaciones.