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Gobierno llama al diálogo para evitar mayor confrontación y garantizar alimentos a la población

Sabado, 16 de mayo de 2026 a las 15:56
El ministro de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, Justiniano, en conferencia /Foto: ABI

El ministro Oscar Mario Justiniano advierte que los bloqueos afectan el abastecimiento, la producción y la estabilidad económica del país

En medio de la creciente conflictividad social y los bloqueos que afectan distintas carreteras del país, el ministro de Desarrollo Productivo Rural y Agua, Oscar Mario Justiniano, pidió a los sectores movilizados deponer medidas de presión y priorizar el diálogo para evitar un mayor deterioro económico y social.

La autoridad advirtió que Bolivia atraviesa un momento delicado que requiere unidad y responsabilidad colectiva, especialmente por el impacto que los conflictos están teniendo sobre el abastecimiento de alimentos, la logística productiva y la estabilidad económica.

“Los bolivianos debemos evitar que nuestro país sea un espacio de enfrentamiento entre hermanos por los intereses políticos de unos cuantos. Convoco nuevamente a los sectores en conflicto a deponer actitudes y acudir al diálogo sincero”, afirmó Justiniano.

El mensaje surge mientras varias regiones continúan enfrentando bloqueos de caminos, dificultades en la distribución de combustibles y restricciones en el transporte de productos agrícolas y alimentos.

La preocupación por el abastecimiento

Uno de los principales focos de preocupación del Gobierno es garantizar el abastecimiento alimentario, particularmente hacia ciudades del occidente como La Paz y El Alto, donde en los últimos días se reportaron problemas logísticos y encarecimiento de algunos productos.

“Bolivia merece un futuro de esperanza, desarrollo, estabilidad y profunda unidad. Seguiremos trabajando para proteger a cada familia boliviana y garantizar que el alimento llegue a su hogar”, sostuvo el ministro.

La situación obligó incluso a sectores productivos cruceños a recurrir al transporte aéreo para enviar alimentos al occidente del país. Productores agropecuarios confirmaron recientemente el traslado de 50 toneladas de carne de pollo y 10 toneladas de carne de res hacia La Paz y El Alto como medida de emergencia frente a los bloqueos carreteros.

El transporte terrestre continúa siendo la principal vía de distribución alimentaria en Bolivia, por lo que cualquier interrupción prolongada genera efectos inmediatos sobre mercados y cadenas de abastecimiento.

El impacto económico de los bloqueos

La conflictividad también golpea duramente a la economía nacional. El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) estimó que las pérdidas acumuladas ya superan los 500 millones de dólares, afectando exportaciones, transporte, turismo, comercio y servicios. 

Sectores empresariales y agroindustriales advirtieron que las restricciones viales frenan el tránsito de alimentos, combustibles y mercancías destinadas tanto al mercado interno como a exportación.

Además, la interrupción de rutas afecta el ingreso de divisas al país, debido a que varios sectores exportadores enfrentan retrasos en envíos y dificultades logísticas hacia puertos y fronteras.

La situación ocurre en un contexto económico complejo para Bolivia, marcado por escasez de dólares, presión sobre las reservas internacionales y mayores costos de importación de combustibles.

El desafío de sostener la producción

Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo Rural y Agua existe preocupación adicional por el impacto de los conflictos sobre el aparato agropecuario.

La distribución de diésel hacia provincias y zonas agrícolas continúa siendo uno de los principales problemas señalados por productores, quienes advierten riesgos para la cosecha, transporte de carga y provisión de alimentos.

Bolivia depende en gran medida de la producción agroindustrial de Santa Cruz para abastecer mercados internos y generar exportaciones. Por ello, cualquier interrupción logística repercute rápidamente en precios y abastecimiento.

Datos oficiales muestran que Santa Cruz concentra buena parte de la producción de soya, maíz, arroz, caña de azúcar, carne bovina y avícola del país, sectores altamente dependientes del transporte carretero.

El Gobierno insiste en la pacificación

Las declaraciones de Justiniano se suman a otros pronunciamientos del Ejecutivo orientados a bajar la tensión social y fortalecer una narrativa de diálogo y estabilidad.

El ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, sostuvo recientemente que la pacificación “no se construye desde la confrontación”, mientras varias autoridades regionales expresaron respaldo al Gobierno frente al escenario de conflictividad.

El Ejecutivo busca evitar una escalada mayor de tensión en un momento donde el abastecimiento de combustibles y alimentos se convirtió en un tema sensible para la población.

En paralelo, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) trabaja para restablecer la distribución de carburantes luego de que los bloqueos afectaran el ingreso y salida de cisternas en plantas estratégicas como Senkata.

Polarización y tensión política

El llamado al diálogo ocurre en un contexto de fuerte polarización política y social.

Mientras sectores movilizados sostienen que sus protestas responden a demandas económicas y sociales acumuladas, desde el Gobierno y sectores empresariales se advierte que los bloqueos están profundizando la crisis y afectando directamente a la población.

Analistas consideran que el desafío para las autoridades será contener el conflicto sin profundizar la confrontación política, en un escenario donde la economía boliviana ya enfrenta importantes vulnerabilidades estructurales.

Por ahora, el Gobierno insiste en que la prioridad es recuperar la transitabilidad, garantizar el abastecimiento y evitar que el conflicto derive en mayores daños económicos y sociales.

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