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El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, dijo que en 2009, Bolivia recibió recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI) a través de una Asignación Especial de Derechos Especiales de Giro (DEG), pero aclaró que no se trató de un crédito, sino de divisas destinadas a aumentar las Reservas Internacionales Netas (RIN).

En 2009, el Directorio de Gobernadores del
Fondo Monetario Internacional (FMI) determinó brindar los recursos de carácter excepcional, y le correspondieron a Bolivia DEG 127,1 millones, equivalentes a $us 198,2 millones, que fueron registrados en el Balance del BCB el 28 de agosto de 2009. Luego aumentarían a $us 255,9 millones.

Hoy, más temprano, el exdirector del Banco Central de Bolivia, José Gabriel Espinoza, había mencionado que en 2009 se había registrado una operación similar a la de 2020 (en la que el FMI asigna DEG’s a Bolivia y el país, por normativa contable, registra esta asignación dentro de los pasivos del BCB), cuando ya regía la nueva Constitución Política del Estado, sin aprobación de la Asamblea Legislativa.

Sin embargo, el ministro dijo que el analista confundió la operación realizada en 2009 que fue una capitalización del Fondo a los DEG’S de Bolivia y aumentó los activos del país, y no es similar a la operación de 2020, que es un préstamo.

Montenegro explicó que la operación aprobada en el gobierno de Jeanine Áñez (2020) contemplaba plazos y tasa de interés a pagar aunque sea 'swap' porque implicaba monedas del Estado. (El swap es una operación financiera en la que el FMI recibe bolivianos a cambio de Derechos Especiales de Giro (DEG’s)).

"El DEG no es una moneda ni crédito frente al FMI, pero el Instrumento Rápido de Financiamiento (IFR) es un préstamo que va al pasivo; entonces, claramente se debe diferenciar una operación de otra. Una que es un activo y otra un pasivo, sujeta a condiciones de financiamiento", afirmó la autoridad en conferencia de prensa.

Los DEG, al ser activos, son asignaciones que se realizan en contextos de crisis, por lo que es una decisión soberana, aprobada por los gobernadores, y los recursos se destinaron al incremento de los activos de las reservas internacionales y por ello -según Montenegro- no tenía que pasar por la Asamblea Legislativa, lo que sí debe ocurrir cuando es un préstamo. Además, aclaró que al ser una asignación, no presenta condiciones.

En cambio el IFR responde a la solicitud de un país, compromete recursos del Estado, aumenta los pasivos y generalmente, no es una regla, "estos préstamos condicionan ciertas acciones y ponen en riesgo la soberanía del país en términos de sus decisiones de política económica", agregó la autoridad.

 Consultado al respecto, Juan Antonio Morales, expresidente del Banco Central de Bolivia, dijo que los DEG son una moneda que no existe físicamente y que el FMI los asigna en función a la cuota de cada país. "El Fondo los da sin condiciones; en otros términos, podemos decir que es un regalo. No es un crédito porque es para todos los países miembros del FMI, independientemente de las políticas que tengan y Bolivia es un país miembro", sostuvo.

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