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Hay más coca. El incremento de plantaciones fue del 15% entre 2019 y 2020, pero con las 29.400 hectáreas reportadas oficialmente ayer se supera en 25% el límite legal que en 2017 fijó la Ley 906.

“Como se puede observar, el cultivo de coca está en franca expansión. Ha llegado a un punto donde no se puede delimitar las regiones de producción”, alertó Thierry Rostan, representante de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (Unodc), la entidad encargada del monitoreo de esas plantaciones.

Entre 1988 y 2017 estuvo vigente la Ley 1008 que permitía el cultivo legal de hasta 12.000 hectáreas de coca en Yungas de La Paz. Desde hace cuatro años está vigente la Ley 906 que amplió el límite de esa producción, para uso ritual y medicinal hasta 22.000 hectáreas en la zona tradicional de Yungas y el trópico de Cochabamba.

La Onudc toma como base para su medición a esas regiones, además del norte de La Paz y las provincias Ichilo en Santa Cruz y Moxos de Beni. Rostan señaló que si continúa la tendencia al alza en las plantaciones de coca, “deberá dejarse de lado esta clasificación y realizar el análisis por departamento”. Recomendó establecer de mejor manera los límites geográficos de las zonas autorizadas para el cultivo de coca.

“Entre 2019 y 2020 la superficie cultivada con coca registró un incremento de 3.900 hectáreas, pasó de 25.500 a 29.400”, precisó Rostan, quien presentó un balance de la evolución de cultivos desde 2010. Destacó que desde 2011 hubo “una tendencia decreciente”, hasta alcanzar 20.200 hectáreas en 2015. De allí, los cocales se incrementaron progresivamente.

El reporte destaca que de la superficie total, 18.302 hectáreas, el 62%, están en Yungas de La Paz, otras 10.606 hectáreas en el trópico de Cochabamba y 510 en el Norte de La Paz. También menciona que de las 22 áreas protegidas “seis fueron afectadas por los cultivos de coca en 2020”, siendo el parque Carrasco donde más cocales se detectó. Mencionó que en la lista de áreas protegidas está el Amboró, que está en la provincia Ichilo de Santa Cruz, donde se detectaron 87 hectáreas de cocales.

La coca cruceña, producida especialmente en el municipio Yapacaní, en 2018 registraba 101 hectáreas de coca, un año después esos cultivos subieron a 291. En 2020, las plantaciones se dispararon hasta las 455 hectáreas, lo que representa un 56% en el último tramo medido por la Unodc en Santa Cruz.

La Unión Europea (UE), entidad que financia la medición y monitoreo de las plantaciones de coca, así como una gran parte de la lucha antidroga, expresó su preocupación por los indicadores presentados ayer y pidió “mejorar los resultados”.

“Esperamos que el Gobierno logre disminuir los cultivos a la cantidad establecida por la ley”, afirmó Emanuel Amaral, jefe de cooperación de la legación diplomática de la UE, tras la presentación del informe de monitoreo.

A esta postura se plegó el embajador de la UE, Michael Dóczy.

Luego, a través de la cuenta institucional en Twitter (@UEenBolivia), la organización internacional se declaró preocupada por el crecimiento de las plantaciones de coca. La entidad recordó que en los últimos cinco años el organismo multilateral apoyó con $us 72 millones la lucha antidroga.

“El incremento por segundo año consecutivo (10% en 2019 y 15% en 2020) es preocupante y refleja la magnitud del desafío. La UE ha apoyado y apoyará al gobierno en su capacidad para reducir la producción hacia el mínimo nivel establecido por ley (22.000 ha)”, señala el comunicado.

El 25 de mayo, el Gobierno presentó la Estrategia contra el Tráfico Ilícito de la Sustancias Controladas y Control de la Expansión de Cultivos de Coca 2021-2025 y, en ese marco, la UE ya había expresado su inquietud por la cantidad de plantaciones de coca existentes.

“Estamos en la formulación de dos nuevos programas. Se trata de un monto de $us 60 millones adicionales que la UE entregará a Bolivia para apoyar sus políticas públicas en la lucha contra las drogas y el desarrollo integral con coca en los próximos años”, precisó entonces el encargado de Negocios de la UE, Joerg Schreiber, tras recordar que el límite legal para la producción de coca en Bolivia es de 22.00 hectáreas.

Explicaciones

Ante estas cifras y la preocupación internacional, el Gobierno culpó a la administración de la expresidenta Jeanine Áñez por “el fracaso en la erradicación” de cultivos de coca durante 2020. Los datos indican que en 2020 sólo se eliminaron 2.177 hectáreas excedentaria, cuando el promedio de los últimos cinco años es de 9.000 hectáreas de cultivos eliminados.

“El Gobierno nefasto y de facto de Áñez nunca tuvo la voluntad de realizar de forma efectiva la erradicación de cultivos de coca. No cumplieron con su responsabilidad, sus políticas fallidas tuvieron un efecto enorme en la dinámica de los mercados de coca”, afirmó el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo.

El canciller Rogelio Mayta también señaló que la situación política del año pasado afectó en la política antidroga. “Sufrimos una ruptura constitucional y en 2020 no se realizó un trabajo efectivo contra el narcotráfico, se dejó de lado el modelo de concertación” con los sindicatos cocaleros para reducir cultivos excedentes, dijo

Si bien el mayor aumento de los últimos cinco años se dio en 2020, la expansión de los cocales se reactivó en 2015, cuando Evo Morales era presidente.

Desde 2017, cuando se aprobó la nueva Ley General de la Coca, el Gobierno no pudo llegar a reducir a menos de 22.000 hectáreas que fue el límite legal establecido en esa norma. En 2017 había 24.500 hectáreas, un año después se tuvo 23.100; en 2019, 25.500 y el más reciente reporte llegó a 29.400 hectáreas, cerca de las 31.100 de 2010, hasta ahora el mayor registro que se logró en la última década.

El ministro Del Castillo dijo que en lo que va del año ya se eliminaron 5.000 hectáreas de coca, siendo la meta anual 9.000 hectáreas con la idea de superar el bajón que se dio en 2020.

En abril, cuando comenzaron los trabajos de erradicación y racionalización de cultivos de coca, el presidente Luis Arce adelantó que el registro iba a llegar a las 30.000 hectáreas; sin embargo, luego de valoraciones y contrastaciones realizadas en zonas de difícil acceso, esa cifra se fue ajustando al indicador actual, señaló el viceministro de Defensa Social, Jaime Mamani, mientras que Rostan precisó que se tuvo que apelar a drones para medir la expansión de coca en zonas de difícil acceso.

La oficina de Naciones Unidas explicó que el incremento de cocales se produjo a pesar de la pandemia. “Al contrario, la cuarentena rígida y el impedimento de movilidad campo-ciudad ha coadyuvado a que los productores le asignen un mayor tiempo al cuidado y manejo de sus cultivos”, además, el incremento “coincide con la reducción de las tareas de racionalización y erradicación, pues fueron temporalmente suspendidas entre abril y julio de 2020, lo que afectó también el control de los cultivos”.

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