¿Por qué el Gobierno no actúa de una vez y desbloquea las rutas? ¿Qué espera Rodrigo Paz para imponer el orden? ¿Estará apostando al cansancio de los bloqueadores? ¿Será que espera que la población afectada actúe, se enfrente a los movilizados, desbloquee y asuma una labor que compete a la Policía? Cuando el país ingresa a la cuarta semana de conflictos, éstas son las interrogantes que se escuchan día a día en micros, mercados, reuniones de amigos y otros lugares públicos.
La reorganización del gabinete con el cambio de un ministro, la creación de un consejo social económico y la reducción de su sueldo y el de los ministros, en 50 por ciento, son las últimas medidas dictadas por el Ejecutivo nacional, pero que no logran devolver la paz a Bolivia. Por el contrario, el número de bloqueos de rutas ha ido en aumento. Ayer había más de 50 puntos de cortes de ruta y lo que es peor, ahora se dificulta el acceso al aeropuerto de El Alto. La gente tiene dificultades para recoger sus encomiendas con alimentos que les envían desde otros puntos del país.
Además, como los desbloqueos se hacen esperar, cívicos del país se preparan para ir a desbloquear carreteras con apoyo de la sociedad civil, con el riesgo de que se susciten enfrentamientos que puedan dejar como saldo víctimas fatales.
El país no necesita más violencia; no necesita que se eche más leña al fuego; necesita a un gobierno que actúe y que sienta la mano a los que están conduciendo a este país al caos, a una crisis económica de la que será difícil salir, solo porque un caudillo (Evo Morales) quiere volver a tomar las riendas del poder, aunque eso signifique matar de hambre a toda una población.
(*) Beatriz Ávalos es editora