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Cuando Bolivia duele, la educación debe unirnos

Sabado, 06 de junio de 2026 a las 04:00

Más de un mes de bloqueos en las carreteras han provocado que las familias bolivianas vean alteradas su economía y su tranquilidad. Un conflicto, que a nuestros niños, niñas y adolescentes los convierte, sin quererlo, en testigos de una crisis cuyas consecuencias son difíciles de calcular día tras día. Desde nuestras Unidades Educativas, vemos con mucha preocupación que estos conflictos impactan directamente en la educación.

Cuando una carretera se bloquea, cuando el transporte se paraliza, cuando el abastecimiento de alimentos se dificulta, o cuando la confrontación es el epicentro de la atención nacional, nuestros estudiantes son los primeros afectados, ya que su aprendizaje se altera, la ansiedad en sus hogares aumenta, y por supuesto, se debilita la estabilidad emocional y económica que todo estudiante necesita para desarrollar su educación con plenitud.

Nuestras Unidades Educativas son mucho más que lugares donde se transmiten conocimientos a las nuevas generaciones del país. Son lugares de encuentro, de mucha convivencia y sobre todo de mucha formación ciudadana. Allí nuestros estudiantes aprenden a respetar sus diferencias culturales, a resolver conflictos mediante el diálogo. Por ello, cada conflicto social prolongado representa una preocupación justificada para quienes tenemos la responsabilidad de velar por el derecho a la educación.

Por eso, hacemos un llamado con mucho respeto a las organizaciones movilizadas, y a las autoridades, que seguramente, apuestan a un escenario de diálogo para pacificar al país, y que ante un posible escenario de Estado de Excepción, que todas las decisiones sean orientadas a proteger a la población, y considerar cuidadosamente sus efectos sobre la niñez, la adolescencia y la comunidad educativa.

Y si los conflictos persisten, las Unidades Educativas no deben ser afectadas por ninguna forma de confrontación. Se debe proteger sus accesos, el traslado de estudiantes y maestros, el abastecimiento de alimentación complementaria y el normal funcionamiento de las actividades pedagógicas constituyen aspectos esenciales para garantizar el derecho a la educación.

Ante este tipo de situaciones, se plantea la educación virtual como una alternativa inmediata para evitar la suspensión de las actividades educativas. Sin embargo, es importante reconocer que esta modalidad no siempre garantiza igualdad de oportunidades de aprendizaje para todos los estudiantes.

La experiencia en el transcurso de la pandemia y otros eventos extraordinarios en el país hasta la fecha, nos ha demostrado a todos los educadores, que en la Educación Virtual, los estudiantes tienen múltiples problemas en su acceso a internet, también en la precariedad de sus dispositivos móviles. Pero, sobre todo: contar con óptimas condiciones de estudio en sus hogares. Estas dificultades afectan principalmente a las familias de menores recursos, ampliando brechas educativas que posteriormente resultan difíciles de superar.

Por ello, la prioridad de nuestras autoridades nacionales debe ser preservar las condiciones que permitan mantener la educación presencial siempre que sea posible y seguro hacerlo. La interacción directa entre estudiantes y profesores favorece el aprendizaje, y contribuye al desarrollo emocional de nuestros niños y adolescentes.

La mejor política educativa en tiempos de crisis no es acostumbrarnos a la interrupción de las clases presenciales, sino trabajar para que la educación continúe desarrollándose en condiciones de normalidad, seguridad y estabilidad para todos.

También quiero dirigirme a las familias bolivianas. En estos momentos de crisis, es una oportunidad para fortalecer la comunicación con nuestros hijos, de escuchar sus inquietudes y de brindarles seguridad emocional. No hay que cansarse en enseñarles que las diferencias pueden resolverse mediante el diálogo y que la violencia nunca nos conducirá a una solución duradera. Los estudiantes necesitan referentes de serenidad, prudencia y responsabilidad.

Bolivia necesita soluciones. Necesita acuerdos. Necesita liderazgo. Pero, sobre todo, necesita proteger a sus niños y jóvenes. Que las voces de la razón sean más fuertes que las de la confrontación. Que el diálogo prevalezca sobre la imposición. Que el interés superior de nuestros estudiantes se convierta en la prioridad de todos. Porque cuando Bolivia duele, la educación debe unirnos.

(*) Lic. Dora Leonor Siles Álvarez es directora distrital de Educación Distrito 1 – Santa Cruz de la Sierra

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