Decir que el aeropuerto internacional de Viru Viru es el principal punto de ingreso a Bolivia no es cliché ni una exageración. Según datos del INE, en 2024 un total de 358.332 turistas internacionales ingresaron a territorio boliviano por vía aérea, de los cuales el 74,8% llegó por la terminal aérea de Santa Cruz. Mientras, el aeródromo de El Alto recibió un 24,1% de los visitantes extranjeros y el Jorge Wilstermann, de Cochabamba, solo el 1,1%.
Viru Viru también se mantiene como líder en operaciones aéreas a escala nacional. Sitios y páginas electrónicas especializadas en aeronáutica indican que en el aeropuerto de Santa Cruz se realizan 916 despegues de aviones por mes, lo que representa un promedio de 31 por día. En los 1.800 metros de pistas también se contabilizan 908 aterrizajes mensuales, que significa un aproximado de 30 diariamente. En general, se estima que se ejecuten 1.824 operaciones por mes, es decir que se atiendan 61 vuelos en cada jornada.
Para encarar ese flujo de operaciones y de pasajeros en la principal terminal aérea del país se encuentran instaladas oficinas de las instituciones estatales Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol), Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), Dirección General de Migración, Servicios de Impuestos Nacionales (SIN), Aduanas y la Policía Nacional. Algunas de ellas figuran desde hace décadas en la indeseada lista de reparticiones del Estado menos confiables y que concentran mayores índices de corrupción.
Esta mención surge a consecuencia de los hechos irregulares ocurridos en los últimos seis meses en ese aeropuerto, aunque ocurren desde hace varios años sin que se adopten medidas correctivas para mejorar la imagen de Viru Viru. El caso más reciente se produjo el martes 22 de julio, cuando fueron detectados 189,5 kilos de oro alta pureza, según cifras suministradas por las autoridades, que eran trasladados en un vuelo chárter desde Santa Cruz a Dubái sin contar con las autorización del Servicio Nacional de Registro y Control de la Comercialización de Minerales y Metales (Senarecom).
El piloto de la aeronave alertó sobre la preciosa carga que llevaba a Emiratos Árabes Unidos y se activaron los mecanismos de revisión. Por este caso fueron aprehendidas seis personas, pero cinco fueron liberados sin que exista un informe oficial de la Policía, mientras que el único que permaneció tras las rejas, un joven de 22 años, fue presentado ante un juez y enviado a la cárcel por 150 días.
En este mismo mes de julio, pero el día 9, se conoció el ingreso y presunto traslado irregular en equipajes de cuatro fusiles AK-47 calibre 7,62 milímetros. Por la internación de las armas de guerra, que se encontraban camufladas entre otras piezas de automóviles, fueron aprehendidas dos jóvenes. Una de ellas recibió libertad irrestricta al comprobarse que no estaba relacionada con el traslado de los fusiles desarmados, mientras que otra se encuentra con detención domiciliaria.
Uno de los hechos más escandalosos se hizo público en enero de este año, cuando se conoció que la exdiputada Laura Rojas ingresó al país, el 29 de noviembre de 2025, con 32 maletas que fueron transportadas en un avión fletado desde Estados Unidos a Santa Cruz. Hasta el momento, seis meses después, se desconoce el contenido del voluminoso equipaje, aunque el caso es identificado como “narcomaletas”, que involucra a un exjuez que recientemente fue beneficiado con detención domiciliaria.
A estos tres casos mediáticos se suman los 160 kilos de drogas que fueron mencionados el pasado 7 de julio por la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (Unodc). De acuerdo con el informe, agentes de primera línea del aeropuerto de Viru Viru, en Santa Cruz, interceptaron “dos importantes intentos de tráfico de cocaína mediante entrevistas dirigidas e inspecciones de equipaje de pasajeros”.
Antes de que se conocieran estos escándalos, en mayo de 2024 informaron desde España sobre el decomiso de 454 kilos de clorhidrato de cocaína en el aeropuerto de Barajas en una aeronave que prestaba servicios a la aerolínea estatal Boliviana de Aviación (BoA) que despegó desde el aeropuerto Viru Viru. Por ese hecho hubo algunos arrestos, aunque nunca se mencionó sobre otros operativos. En noviembre de ese mismo año, la Guardia Civil española también desmanteló una red internacional ibero-boliviana acusada de introducir 67.744 pastillas de éxtasis, 478 kilos de cocaína y 15 kilos de MDMA ocultos en dobles fondos.
Hay otros casos escandalosos ocurridos en años anteriores. En los círculos políticos se coincide en que la falta de controles en Viru Viru no es un hecho aislado ni reciente, sino que es una consecuencia directa de los 20 años de gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS). Las actuales autoridades tienen que asumir el reto de mejorar los controles de seguridad y vigilancia en el principal aeropuerto internacional del país, así como recomponer su imagen.