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El nuevo escenario cambiario, una oportunidad para recuperar la confianza

Lunes, 27 de julio de 2026 a las 05:00

Bolivia inicia una nueva etapa económica con la decisión de migrar, después de casi quince años, de un régimen de tipo de cambio fijo a uno flexible. Más allá del debate político que naturalmente genera una medida de esta magnitud, considero que este es un momento que exige serenidad, análisis técnico y, sobre todo, responsabilidad de todos los actores económicos.

Durante mucho tiempo convivimos con una realidad que era evidente para empresas, familias e inversionistas: el tipo de cambio oficial había dejado de reflejar las condiciones reales del mercado, tanto externo como interno. La existencia de múltiples cotizaciones del dólar generó incertidumbre, dificultó la planificación financiera y encareció numerosas operaciones que tienen que ver con el comercio exterior. En ese contexto, el nuevo esquema representa, sin duda, un reconocimiento de una realidad que el mercado ya había incorporado desde hace tiempo.

Sin embargo, reconocer esa realidad no significa desconocer los desafíos que enfrenta el país. En los últimos días surgieron diversas interpretaciones sobre el alcance de esta decisión. En general, el cambio de régimen, por sí solo, no resolverá la escasez de divisas ni los desequilibrios estructurales de la economía. Su éxito dependerá de la capacidad del país para recuperar la confianza, fortalecer la institucionalidad económica, impulsar la inversión y generar un mayor flujo de dólares a través de la producción, inversión nueva y las exportaciones.

En el sector asegurador vivimos esta realidad de manera particularmente cercana. La actividad de los seguros no se desarrolla únicamente dentro de las fronteras nacionales. Gran parte de los riesgos que protegemos son compartidos con reaseguradoras internacionales, empresas que respaldan financieramente los compromisos asumidos con nuestros asegurados y cuyos servicios se contratan y pagan en dólares. El sector asegurador es “importador” neto de servicios de reaseguro.

Asimismo, existen coberturas, indemnizaciones y primas vinculadas contractualmente a esa moneda, especialmente en seguros corporativos, patrimoniales, de transporte o grandes riesgos. Por ello, cualquier modificación en el comportamiento del tipo de cambio tiene efectos directos sobre nuestra planificación financiera, la administración de riesgos y la gestión de obligaciones internacionales.

Lejos de entender este escenario como un obstáculo, asumimos como parte de nuestra responsabilidad empresarial. Administrar riesgos significa precisamente prepararse para escenarios complejos, fortalecer permanentemente nuestra solvencia, gestionar adecuadamente nuestras inversiones y mantener relaciones sólidas con nuestros socios estratégicos en el exterior.

La industria aseguradora ha demostrado históricamente una gran capacidad de adaptación frente a contextos económicos cambiantes. Nuestro compromiso continúa siendo el mismo: proteger el patrimonio, la salud y los proyectos de miles de bolivianos, preservando la confianza que nuestros clientes depositan en nosotros.

Ahora bien, considero que la principal tarea del país trasciende el comportamiento diario del tipo de cambio. El verdadero desafío consiste en reconstruir la confianza. Confianza para invertir, para producir, para exportar, para atraer capitales y para que los dólares vuelvan a circular dentro del sistema financiero formal. Sin confianza, ninguna política económica alcanzará plenamente sus objetivos.

Una iniciativa que puede contribuir significativamente a ese objetivo es la creación de un Mercado de Dinero (Mini Money Market Exchange) dentro de la Bolsa Boliviana de Valores (BBV). En términos sencillos, se trataría de un espacio formal, regulado, con un límite de $US 5.000 por operación y completamente transparente en el que personas, pymes e inversionistas pequeños puedan comprar y vender dólares de manera abierta, con precios determinados por la oferta y la demanda y bajo la supervisión de las autoridades correspondientes.

Actualmente, muchos pequeños ahorristas que necesitan comprar o vender dólares deben acudir a mecanismos poco transparentes, en el que existen diferencias de precio y escasa información sobre cómo se forma la cotización. Un mercado cambiario organizado puede permitir que el ciudadano “de a pie” conozca en tiempo real el precio al que se realizan las operaciones, igual que ocurre cuando se compran o venden acciones, bonos u otros instrumentos financieros en una bolsa de valores.

Además de brindar mayor transparencia, este mecanismo puede coadyuvar a que más dólares circulen dentro del sistema financiero formal, reduciendo la dependencia de mercados informales y fortaleciendo la confianza de quienes necesitan realizar operaciones cambiarias.

También será fundamental avanzar en medidas que fortalezcan la disciplina fiscal, promuevan la generación de divisas mediante mayores exportaciones, incentiven la inversión privada extranjera y consoliden instituciones económicas transparentes y previsibles. Solo así la flexibilización cambiaria podrá convertirse en un instrumento que acompañe un proceso sostenible de crecimiento y estabilidad.

Las empresas bolivianas trabajamos en entornos desafiantes y hemos aprendido a adaptarnos, innovar y mirar hacia adelante. Hoy no es la excepción. Este nuevo escenario nos obliga a ser más eficientes, más prudentes y más estratégicos y nos brinda la oportunidad de fortalecer nuestra capacidad de respuesta y construir un mercado más transparente.


Alejandro MacLean es vicepresidente ejecutivo de BISA Seguros

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