La falta de combustible, gasolina y diésel, continúa generando filas de vehículos, tanto privados como del transporte pesado y de pasajeros en diferentes zonas de Bolivia, en espacial La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
Por ejemplo, en la región cochabambina zona de La Tamborada, los transportistas de carga pesada, incluyendo camiones, tráileres, buses y cisternas, enfrentan jornadas extenuantes que, según el testimonio de los propios conductores, pueden extenderse hasta por cuatro días. Esto se debe a que los volúmenes de combustible entregados son insuficientes para satisfacer la demanda.
También, desde la Terminal de Buses de esta ciudad, han informado que muchos de sus conductores se encuentran en las estaciones de servicio haciendo fila para poder cargar diésel, por lo que las empresas se ven obligadas a reducir la frecuencia de salida.
Además de los vehículos, también han cobrado relevancia las filas de personas con bidones vinculadas al sector productor que intenta abastecerse.
En tanto, en la Sede de Gobierno la situación no es distinta, por ejemplo, en la avenida Montes se pudo ver una extensa caravana de vehículos, predominando las flotas del transporte interdepartamental e interprovincial que intentan acceder a los dos surtidores del sector.
Esta crisis operativa ha tenido un impacto directo en el servicio de transporte público y por ello el Comité Nacional y la Central de Buses de La Paz y El Alto han informado que sus unidades están operando a menos del 50% de su capacidad total.
Ante este escenario, el sector ha exigido una reunión urgente con el Ministerio de Obras Públicas y la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) para revisar la estructura de las tarifas de los pasajes, argumentando que los ingresos actuales ya no resultan sostenibles ni cubren los costos operativos, considerando especialmente los días de trabajo perdidos que los conductores deben sacrificar en las filas para lograr abastecerse.
Por otro lado, la aplicación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), que es una guía de los surtidores, registró el pasado jueves varias estaciones de servicio, en el país, con “saldo bajo” de combustible.
Finalmente, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca, manifestó que “la gasolina tiene un abastecimiento relativamente normal, el diésel es el que está trayendo un poco de problemas”.