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El sorpresivo corte de agua y el cierre de puertas en la unidad educativa 17 de Abril, ubicada en la comunidad Los Ángeles, distante seis kilómetros del municipio de San Julián, precipitaron ayer la partida de la columna de indígenas del Oriente, Amazonia y Chaco boliviano que marchan desde el pasado 24 de agosto en defensa de la tierra y de su territorio.

Los marchistas decidieron salir a comienzos de la tarde, acompañados por una tamborita, después que el director del establecimiento educativo, que evitó identificarse, les informó sobre las presiones de un grupo de padres de familia que se oponían a que los indígenas de tierras bajas permanecieran un día más acampando en el lugar.

Por la mañana, los indígenas acordaron suspender la marcha para evitar atravesar la localidad de San Julián donde seguidores del MAS preparaban un acto al que asistió el presidente del Estado, Luis Arce Catacora, para inaugurar una obra pública.

Durante su discurso, el mandatario evitó referirse a la marcha indígena, a pesar de que se encontraba a escasos kilómetros y que la semana pasada se reunió en Beni con originarios afines al MAS para solicitar la unidad.

Solidaridad

Empuñando banderas con la Flor del Patujú, la verde, blanco y verde cruceña, además de la trinitaria, los marchistas arrancaron su caminata, a paso firme, ocupando el carril derecho de la carretera Santa Cruz-Trinidad. La misma avanzó en forma ordenada, con dos filas, dejando despejado el carril izquierdo para permitir el tráfico vehicular.

A las 15:30, la columna ingresó al municipio de San Julián, bastión del Movimiento al Socialismo (MAS), donde fue recibida sin la hostilidad que se temía. Frases alentadoras como: “sigan adelante” o “fuerza hermanos”, se entremezclaron con acciones solidarias como la entrega de agua, lo que calmó la sed de los indígenas que fueron castigados con las altas temperaturas, 37 grados la máxima, que se sintieron con fuerza sobre el pavimento.

Por la tarde, el arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti, solicitó a “las parroquias, agentes de la pastoral, laicos comprometidos y personas de buena voluntad a dar testimonio de la caridad de Dios entre estos hermanos (marchistas indígenas) a lo largo de su camino y en los lugares donde pernocten, con el acompañamiento, espiritual, la acogida fraterna, la ayuda humanitaria y sanitaria, y la atención a otras necesidades”.

Días antes, sectores afines al oficialismo en esta localidad, como la Federación de Juntas Vecinales y la Federación Norte, solicitaron a los vecinos que no se presten al vandalismo. “Déjenlos pasar tranquilos, no hagan ninguna aglomeración, porque no quisiéramos que ocurra ninguna tragedia”, dijo en esa oportunidad el ejecutivo de las juntas vecinales, Celso Castillo.

El fin de semana se produjeron dos ataques de avasalladores de tierras a los dueños de propiedades agrarias en localidades cercanas de San Julián. Por estos hechos, dos personas se encuentran internadas en Santa Cruz de la Sierra con heridas de bala y punzo cortantes.

Al salir de San Julián, la marcha avanzó otros seis kilómetros, para finalmente pasar la noche a un lado de la carretera, en un campo abierto a pocos kilómetros de la comunidad Bergel.

La diputada por Creemos y representante de la región chiquitana, María René Álvarez, llegó cuando la marcha estaba por arribar al campamento.

“Me siento muy emocionada (por la marcha). No me importa que los ministros y el Gobierno central tilden de política a esta marcha, porque (seguro) piensan que son como los sindicatos que ellos manejan”.

Discurso del Gobierno

Los representantes de la marcha señalaron que el gobierno del presidente Luis Arce “invisibiliza a los pueblos de tierras bajas” que son contrarios a sus políticas.

Ayer, en el municipio de San Julián, Arce Catacora participó en un acto, junto a autoridades municipales, en el cual la Autoridad Boliviana de Carreteras (ABC) entregó un tramo asfaltado que vincula la localidad de Cuatro Cañadas con la comunidad Litoral, de San Julián.

En todo su discurso, el mandatario no se refirió a la marcha de los pueblos bajos, a pesar que la misma se encontraba a pocos kilómetros del acto del Gobierno central.

El vocero de la caminata, Abdón Justiniano, dijo que un Gobierno que apoya al sector indígena, por lo menos debía manifestarse con respecto a la marcha de pueblos de tierras bajas. Agregó que el silencio de Luis Arce muestra la negatividad de un Gobierno que tiene a sus voceros alegando llegar a un diálogo y consenso con el sector indígena.

Por su lado, el líder indígena Marcial Fabricano, agradeció el respaldo que recibió de las plataformas ciudadanas del 21-F, pero sugirió que no se incorporen al recorrido hacia Santa Cruz de la Sierra para evitar que los califiquen de movilización política.

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