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La firma calificadora Moody’s redujo la calificación de Bolivia de B1 a B2 debido a la reducción de los ingresos del país, erosión fiscal, menor ingreso de divisas por la venta de hidrocarburos y a la incertidumbre política.

Sin embargo, ¿cuál es el impacto de este nuevo rango? El director del Banco Central de Bolivia, Róger Alejandro Banegas, explica que el deterioro en la calificación significará un aumento en la tasa de interés para el acceso a nuevas colocaciones de bonos gubernamentales en mercados financieros internacionales: entre un 0,5 y +1%, también tiene su repercusión en los proyectos privados.

De igual manera, se esperaría una caída en el precio de los bonos Bolivia (2022, 2023 y 2028) para los actuales inversores y tenedores: es probable que en los siguientes días se vea el impacto en los mercados financieros.

Más optimista es el economista Alejandro Arana. Dice que es una calificación que se esperaba y no debe preocupar en demasía, se preveía porque hubo una caída sustancial en la venta de hidrocarburos y una ralentización de la economía. “No es el único país que sufre esta disminución en la calificación de su riesgo soberano. No debe preocupar porque cambió de B1 a B2 que es un nivel de riesgo crediticio alto, y las perspectivas son estables”, indica.

En criterio del economista Teófilo Caballero, la baja de la calificación refleja la actual coyuntura económica, agravada por la incertidumbre política. La pandemia solo contribuyó a deteriorar todas las variables macroecónomicas. No hay que olvidar que el crecimiento económico se desplomó de un 6,8% en 2014 al 2,2% en 2019; el déficit fiscal volvió a aparecer desde el 2014 después de ocho años de superávit fiscal.

Urgen soluciones

El experto en finanzas Mauricio Ríos García considera que en la medida en que más se pretenda postergar la solución de los problemas, más difícil será resolverlos sin sobresaltos. Y advierte que a corto plazo se proyecta el deterioro de la calidad del sistema bancario y financiero a consecuencia de las reprogramaciones y diferimiento de créditos. “El mayor riesgo está ahí.
La mora va a dispararse en cuanto ya no sea posible seguir con los diferimientos y reprogramaciones. Necesitamos dólares con urgencia para solucionar serios problemas”, sostuvo.

Mientras el director del BCB, Wálter Morales, lamenta que Moody’s no tome en cuenta elementos de evolución favorable este año, como por ejemplo la estabilidad de las reservas internacionales, puesto que se ha revertido la trayectoria negativa de los últimos años, desde 2014, ese recorrido temporal anterior a 2020, que sí considera la calificadora. 

Desafortunadamente, se atrasaron en modificar las calificaciones al anterior Gobierno, vaya uno a saber bajo qué criterio, dado que varios analistas lo daban ya por sentado”, dijo Morales y agregó que los bonos vienen cotizando en el rango correspondiente.