Al cierre del primer trimestre de 2026, la deuda externa pública de Bolivia alcanzó los $us 13.429,8 millones, lo que representa una reducción del 5% respecto a diciembre de 2025, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB).
Aunque la cifra refleja un alivio moderado en el corto plazo, el perfil de la deuda evidencia una fuerte concentración en organismos multilaterales y en el Tesoro General de la Nación (TGN), lo que plantea desafíos para la sostenibilidad fiscal en un contexto de menores ingresos y restricciones externas.
Multilaterales concentran tres cuartas partes de la deuda
El informe del BCB muestra que el 75,9% del total adeudado corresponde a organismos multilaterales, consolidándose como la principal fuente de financiamiento externo del país.
Entre ellos, el mayor acreedor es el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con $us 4.387,7 millones, equivalente al 32,7% del total. Le siguen la CAF con $us 3.366,1 millones (25,1%) y el Banco Mundial con $us 1.707 millones (12,7%).
Este patrón refleja una estructura de deuda relativamente concesional —con tasas más bajas y plazos largos—, pero también una alta dependencia de financiamiento externo institucional.
Acreedores bilaterales y presencia de China
En el ámbito bilateral, la deuda representa el 14% del total. Destaca la República Popular de China como principal acreedor, con $us 1.065,2 millones (7,9%), seguida por Francia con $us 669 millones (5%).
Otros acreedores relevantes son Alemania y Corea del Sur, aunque con participaciones menores.
La presencia de China en la deuda boliviana responde a financiamiento vinculado a proyectos de infraestructura y energía, una tendencia común en la región en los últimos años.
El peso del Tesoro y las empresas públicas
El análisis por deudor muestra una alta concentración en el sector público no financiero, que representa el 99,7% del total. Dentro de este grupo, el Tesoro General de la Nación concentra el 92,3% de la deuda, con $us 12.362,3 millones.
Le siguen empresas estratégicas como ENDE con $us 362,2 millones (2,7%) y la Empresa Siderúrgica del Mutún con $us 264,2 millones (2,0%). También figura el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz con una participación del 0,8%.
El sector público financiero y el sector privado con garantía estatal tienen una incidencia marginal, con apenas el 0,2% y 0,1% respectivamente.
Menor deuda, pero mayores desafíos
Si bien la reducción del 5% en el saldo total puede interpretarse como una señal positiva, economistas advierten que el contexto macroeconómico condiciona la sostenibilidad de la deuda.
Bolivia enfrenta actualmente presiones por la caída de ingresos por exportaciones de gas, el aumento del gasto público y la necesidad de financiar el déficit fiscal. A esto se suma un entorno internacional más restrictivo, con tasas de interés elevadas y menor liquidez global.
En ese escenario, el acceso a financiamiento externo —principalmente multilateral— se vuelve clave, pero también limita el margen de maniobra del país.
Perspectivas
La evolución de la deuda externa dependerá de factores como la capacidad de generación de divisas, el desempeño de las exportaciones y la disciplina fiscal. Asimismo, será determinante la capacidad del país para acceder a nuevas fuentes de financiamiento en condiciones favorables.
En el corto plazo, la estrategia parece orientada a mantener el financiamiento multilateral como principal soporte, mientras se busca estabilizar las cuentas fiscales y reactivar sectores generadores de ingresos.