El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, presentó este martes el balance económico de los primeros seis meses de la gestión y delineó la hoja de ruta del Gobierno a partir del Presupuesto General del Estado reformulado, poniendo en el centro uno de sus principales indicadores vinculados con la reducción del gasto del Gobierno central en cerca de un 30%.
La exposición combinó datos macroeconómicos con una definición política clara sobre el modelo económico. “Vamos a hacer ajustes económicos a la boliviana”, afirmó el ministro y remarcó que el Ejecutivo optará por un ajuste fiscal sin recurrir a incrementos de impuestos a manera de “impuestazos” ni medidas que trasladen el costo a la población.
Espinoza explicó que el presupuesto vigente fue elaborado por la anterior administración y contenía proyecciones infladas de ingresos, lo que —según dijo— generó distorsiones que hoy afectan a los distintos niveles de Gobierno. En contraste, sostuvo que el nuevo enfoque se basa en cifras realistas y en la construcción de acuerdos para enfrentar el déficit fiscal.
En ese marco, destacó que el Gobierno central ejecutó un recorte superior a los Bs 4.100 millones en gasto corriente, como parte de un esfuerzo para reducir el déficit sin afectar áreas estratégicas. A la par, señaló que se incrementaron recursos para salud y educación, incluyendo la creación de nuevos ítems para ambos sectores, en una lógica que —según afirmó— busca priorizar la inversión social por encima del gasto administrativo.
El ministro también defendió los resultados alcanzados en poco más de 120 días de gestión. Indicó que la inflación, que bordeaba el 20% al inicio del gobierno, muestra una tendencia a la baja, mientras que la economía registra un superávit comercial y un superávit fiscal en el primer trimestre. Asimismo, remarcó que la reducción del ritmo de emisión monetaria permitió contener la presión inflacionaria y estabilizar variables clave.
Otro de los ejes de su exposición fue el ordenamiento del mercado cambiario. Espinoza aseguró que la unificación de tipos de cambio y la introducción de un valor referencial del dólar permitieron devolver transparencia al sistema, tras un periodo caracterizado por múltiples cotizaciones y distorsiones. A esto sumó la devolución progresiva de depósitos en dólares y la normalización del uso de tarjetas para transacciones en el exterior como señales de recuperación de la confianza.
El titular de Economía también puso énfasis en el comportamiento de la actividad económica. Señaló que la recaudación tributaria creció más de un 20% en el primer trimestre y que el ahorro en el sistema financiero mostró una recuperación, lo que —según su lectura— refleja una mejora en la capacidad de consumo y en la dinámica económica.
En el plano fiscal, sostuvo que el país logró revertir la tendencia de déficit elevado, pasando de proyecciones cercanas al 16% del PIB a un nivel en torno al 9%, lo que representa —según el ministro— una reducción significativa en pocos meses. Este ajuste, insistió, se concentra en el Gobierno central y abre la puerta a un proceso de coordinación con gobiernos subnacionales.
La presentación también incluyó una señal política hacia el futuro inmediato. Espinoza indicó que el Ejecutivo está dispuesto a explicar el Presupuesto en la Asamblea Legislativa y a sostener un diálogo con distintos actores para consolidar el proceso de estabilización.
El balance se da en un contexto de movilización social previo al 1 de mayo, aunque el ministro centró su intervención en los avances económicos y en la necesidad de sostener un modelo que, según afirmó, busca estabilizar la economía sin repetir los costos sociales de ajustes anteriores.