A una semana de las ‘fiestas julias’ da mucha pena la antesala que tuvo el departamento paceño, que quedó diezmado por los más de 50 días de bloqueos impulsados principalmente por los propios campesinos de ese lugar, los ‘Túpac Katari’. Cuesta creer que no amen su propia casa y hayan sido capaces de generar tanto dolor, más pobreza y destrozos en las carreteras, sus carreteras. Si bien otros sectores como la COB y el ‘evismo’ también fueron protagonistas de este bloqueo a la economía de Bolivia, hay que reconocer que el departamento paceño fue el que se llevó la peor parte y los campesinos de las 20 provincias tuvieron mucho que ver.
Uno de sus principales instigadores ya está preso, Vicente Salazar, pero a los 22 fallecidos producto de los bloqueos nadie los va a revivir, los daños a las vías por las que deben transitar ellos mismos van a tardar en resarcirse y las quiebras de negocios, como el despido de los empleados, eso tampoco será algo que se vaya a reponer rápido. ¿Habrá motivos para celebrar? Duele que una vez más los paceños tengan que apelar a su espíritu resiliente para levantarse y se lamenta que justo cuando empezaban a tejerse estrategias para apoyar iniciativas que atraigan el turismo y levanten la actividad económica de restaurantes, hoteles, agencias de viaje, etc., haya renunciado la ministra de Turismo, Cinthia Yáñez. Justamente ella, que fue quien promovió un fondo para el turismo. Parece llovido sobre mojado.
Por si fuera poco, Bolivia sigue pagando las consecuencias de las alertas de viaje emitidas por los bloqueos, varios países todavía mantienen recomendaciones para que sus ciudadanos eviten viajar al país. El daño que se nos hizo no será de rápida remontada. Oh linda La Paz, espero que no te vuelvan a ultrajar nunca más.
(*) Gina Justiniano es editora