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Cara a cara

Viernes, 10 de julio de 2026 a las 05:00

 El pasado miércoles, el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, anunció en su cuenta de X que Petrobras vuelve a Bolivia. ¿Vuelve? ¿Cuándo se fue? Nunca se fue. La empresa petrolera brasileña lleva 28 años en Bolivia. Desarrolló el histórico pozo San Alberto y también opera en Sábalo e Itaú. Para mayores referencias, tiene oficinas en Santa Cruz, en la zona de Equipetrol.

 Es más, Petrobras intenta desarrollar el pozo Oso Domo X3, considerado uno de los reservorios de gas más importantes del país. El problema es que se encuentra en inmediaciones de la reserva de Tariquía, hecho que ha generado la oposición de comunarios del lugar y de grupos ambientalistas. Entonces, Petrobras no se movió.

 Y no es un detalle menor. Primero por quién lo dice: un ministro; segundo por lo que dice: algo no es totalmente cierto; tercero, porque en gestión pública la información clara, precisa, transparente y oportuna es imprescindible.

 Que, en plena crisis energética, tres ministros y el presidente de YPFB hayan viajado a Brasil para explorar la posibilidad de nuevas inversiones en exploración y explotación de gas es otra cosa, pero hay que llamar a las cosas por su nombre. No hay retorno. Hay negociaciones para que la empresa se quede y siga invirtiendo. 

 Y a propósito de inversiones petroleras, van ocho meses desde que se anuncia una nueva Ley de Hidrocarburos que hasta ahora nadie conoce. Lo lógico sería que, de una vez, sea remitida a la Asamblea Legislativa y que, a partir de esa instancia, se abra un amplio espacio de socialización y consenso. Pero no vaya a ser que la ley, que dicen que ya está con puntos y comas, se esté explicando primero afuera y después en casa. Ese sí sería un muy mal detalle.

(*) César del Castillo es editor

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